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Asturias es la Comunidad Autónoma con mayor presencia femenina en la economía rural

Asturias es la Comunidad Autónoma con mayor presencia femenina en la economía rural

La consejera María Jesús Álvarez destaca en una reciente conferencia en Avilés que hay 7. 813 ganaderas titulares de explotaciones frente a 7. 805 hombres. Las mujeres suman el 54,59% del personal autónomo en el campo, y sólo el 14,78 % son asalariadas.

Asturias es la Comunidad Autónoma española que cuenta con mayor presencia femenina en la economía rural, según manifestó la consejera de Desarrollo Rural y Recursos Naturales, María Jesús Álvarez, durante la ponencia que ha impartido en Avilés enmarcada en la jornada Mujeres globales con proyectos locales, con motivo del Día Internacional de las Mujeres Rurales.

La consejera, en su conferencia titulada “La mujer rural del siglo XXI”, señaló que las mujeres tienen un peso determinante en la construcción de la economía rural, prácticamente la mitad. Puntualizó que, mientras que el 54,59% del personal autónomo son mujeres, sólo el 14,78% son asalariadas.

“Esto supone que mientras que el nivel de emprendimiento femenino es destacado, el porcentaje de contratación por cuenta ajena es aún muy bajo” subrayó Álvarez, que reclamó a los empresarios “un esfuerzo para contratar mujeres, que también debe ir acompañado de medidas por parte de las Administraciones”.

Por sectores, la titular de Desarrollo Rural ha indicado que el 30,30% de las explotaciones lácteas está dirigido por mujeres, que encabezan el 38,74% de las que son de carácter familiar. El 47,17% del sector ganadero, tanto de lácteo, como de carne, está dirigido por mujeres. Además, en el Principado hay 7.813 ganaderas titulares de explotaciones frente a 7.805 hombres, según datos de 2015.

En su opinión, la progresiva incorporación de las mujeres a la vida económica y social es uno de los cambios más trascendentales que se ha producido en España en los últimos años, “aunque a las mujeres, pese a ser las grandes protagonistas de la última parte del siglo XX, aún nos queda mucho camino por recorrer en la conquista de nuestros derechos y la superación de la brutal desigualdad que tradicionalmente padecimos, en la conquista, en definitiva, de una sociedad realmente justa, igualitaria, plural y democrática”.

Y subrayó que este avance se ha manifestado también en el mundo rural, “si bien en menor medida, ya que éste continúa siendo especialmente hostil para las mujeres y la mayor parte pertenece aún a lo que se ha dado en llamar el colectivo invisible”.

Entorno social

La consejera explicó que las mujeres que habitan en áreas rurales viven en un entorno social menos abierto, en el que la estructura familiar tradicional mantiene su vigencia y ofrece menos oportunidades para su incorporación a una actividad profesional independiente.

Añadió también que sobre la mujer rural “continúan recayendo, en gran parte, las responsabilidades familiares que compaginan con actividades agrícolas, ganaderas o pesqueras” y, aunque las medidas promovidas por las Administraciones públicas han arrojado resultados positivos, aún es preciso reforzar estas actuaciones.

En este sentido, destacó la importancia de incidir aún más en la formación, el asesoramiento técnico, la importancia de la formación, la ayuda financiera, el fomento de las iniciativas de autoempleo, y el acceso a los mercados, a la información y a la tecnología.

Asimismo, la singularidad de las mujeres en el medio rural justifica una atención específica, dada la doble discriminación que sufren. “Conseguir la plena igualdad e integración es una responsabilidad ética, un soporte para el desarrollo económico, y un elemento esencial en la vertebración social”, añadió.

La consejera advirtió que las mujeres representan un papel fundamental en el desarrollo del medio rural, constituyen casi la mitad de la población (48,02%), y ejercen funciones de vital importancia.

Además, señaló que la sociedad moderna cada vez reclama más equidad entre mujeres y hombres, “lo que básicamente es un fiel indicador del nivel de desarrollo y del nivel democrático de una sociedad”. “La igualdad de género es también un baremo con el que medir el avance y la modernización de la realidad social”, apostilló finalmente.