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La UPV incorpora dos laboratorios de contención biológica para el diagnóstico de hongos, virus y fitoplasmas de cuarentena

La UPV incorpora dos laboratorios de contención biológica para el diagnóstico de hongos, virus y fitoplasmas de cuarentena

La Universitat Politécnica de Valencia cuenta desde este mes con dos avanzados laboratorios de contención biológica para el diagnóstico y estudio de hongos, virus y fitoplasmas de cuarentena en vegetales. Se trata de dos salas blancas –de nivel III- que han sido cofinanciadas con fondos Feder y que están instaladas en la Unidad de Patología Vegetal en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y del Medio Natural.

Desde la década de los 90, la UPV alberga dos de los Laboratorios Nacionales de Referencia del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente: uno de ellos para la identificación de virus y fitoplasmas en especies vegetales no leñosas y productos vegetales y otro para la identificación y diagnóstico de hongos fitopatógenos, ambos encuadrados dentro del Instituto Agroforestal Mediterráneo (IAM).

La incorporación de las dos salas blancas -las primeras de contención biológica en la UPV- a estos Laboratorios Nacionales de Referencia, permitirá realizar análisis exhaustivos y con mayor seguridad del material vegetal que llega a España para determinar la presencia de agentes potencialmente peligrosos para la producción agrícola y forestal.

“Si bien los posibles agentes biológicos que se puedan detectar no afectan a las personas, el nivel de contención necesario debe ser elevado debido a que pueden ser organismos que podrían afectar gravemente a nuestros cultivos o masas forestales. Valga como ejemplo la mancha negra de los cítricos, causada por Phyllosticta (Guignardia) citricarpa.

De todas las importaciones de cítricos que llegan a España, desde los Puntos de Inspección en Frontera se nos envía una muestra para su análisis y sólo aquellas partidas en las que no se detecta éste u otros patógenos fúngicos de cuarentena son autorizadas a entrar en nuestro país.

Este análisis lo realizamos ahora en las salas blancas, que aportan si cabe más seguridad y un gran nivel de contención”, apunta José García Jiménez, responsable del Grupo de Investigación en Hongos Fitopatógenos, catedrático e investigador del IAM.

“En el caso de muestras de plantas con un posible virus o fitoplasma de cuarentena, serían también desempaquetadas, procesadas y analizadas dentro de la sala blanca correspondiente, en este caso fundamentalmente para impedir el escape al exterior de los agentes transmisores de la enfermedad, como pulgones, trips, etc.”, señala Mª Isabel Font San Ambrosio, responsable del Grupo de Virología, profesora de la UPV e investigadora del IAM.

En cualquiera de los casos, de confirmarse la presencia del agente de cuarentena, el material vegetal se destruye en un autoclave dentro de la sala blanca correspondiente.

Cada una de las salas tienen una superficie aproximada de unos 25 m2, distribuidos en tres compartimentos de seguridad. Entre su equipamiento destaca una cabina de bioseguridad, un autoclave para la destrucción del material vegetal, fitotrones para el cultivo de plantas en condiciones de aislamiento, así como avanzados sistemas de diferencias de presión y filtrado del aire que garantizan la óptima calidad del mismo y la estanqueidad.

“El análisis de las muestras depende del tipo de agente fitopatógeno: en general, los virus y fitoplasmas se detectan mediante técnicas serológicas y moleculares, principalmente PCR convencional o a tiempo real, mientras que en el caso de hongos fitopatógenos se pueden realizar por aislamiento en medio de cultivo y posterior identificación de los aislados obtenidos o por las mismas técnicas moleculares. En general, si existen, son preferibles estas últimas por la rapidez del análisis (24-48 horas), fundamental en aquellos casos en que se requiere un diagnóstico rápido, como son partidas importadas que deben quedar confinadas en los contenedores en frontera hasta el resultado del análisis, ya que una estancia prolongada en estas condiciones deterioraría la mercancía y aumentaría mucho los costes”, señala José García Jiménez.