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Soluciones contra enfermedades víricas emergentes en tomates y curcubitáceas

Soluciones contra enfermedades víricas emergentes en tomates y curcubitáceas

El proyecto Virtigation, financiado con fondos europeos, se ha puesto en marcha para desarrollar soluciones contra las enfermedades víricas emergentes en tomates y cucurbitáceas. En particular, los begomovirus y los tobamovirus están amenazando a los tomates y las cucurbitáceas en todo el mundo, y ya han provocado enormes pérdidas que van desde el 15%
hasta devastar cosechas enteras.

Actualmente, los begomovirus más peligrosos que afectan a los tomates y las cucurbitáceas son el virus del rizado amarillo del tomate (más conocido por sus siglas en inglés TYLCV) y el virus del rizado de la hoja del tomate de Nueva Delhi (también conocido por las siglas ToLCNDV), ambos transmitidos por mosca blanca.

Desde 2012, estas plagas vegetales han estado causando estragos en invernaderos y campos en España e Italia. En los últimos años, ha surgido otro patógeno como una seria amenaza para los tomates: el tobamovirus conocido como virus rugoso del tomate (ToBRFV), que se transmite de forma mecánica a través, por ejemplo, de las heridas de las plantas.

Este tobamovirus no solo ha afectado al sur de Europa, sino también al norte de Europa: los brotes han afectado a cientos de hectáreas de Alemania, Francia, Bélgica, Países Bajos y el Reino Unido.

Hasta la fecha, no existen soluciones ecológicas rápidas y duraderas en el mercado para hacer frente a la devastación producida por estas plagas vegetales. Actualmente, se utilizan principalmente pesticidas para controlar y hacer frente a estos virus, lo que expone a los productores, los consumidores y el medio ambiente a residuos químicos.

 

Soluciones de base biológica

El proyecto Virtigation tiene como objetivo principal reducir las pérdidas en los cultivos de tomates y cucurbitáceas en al menos un 80%. Además pretende reducir la mitad, o incluso eliminar por completo en algunas circunstancias, el uso de fitosanitarios.

De esta manera, el proyecto propondrá y demostrará tres soluciones innovadoras de base biológica que, solas o en combinación, abordarán los virus y moscas blancas que transmiten estas enfermedades.

Esto incluirá vacunas vegetales, mediante la inducción de la resistencia natural; bioplaguicidas, como extractos de plantas, dirigidos a insectos vectores víricos y estrategias integradas de gestión de plagas, como la protección cruzada y la desinfección de suelos y sustratos contaminados.

Además, Virtigation pretende facilitar una comprensión más profunda de las interacciones planta-virus-vector, considerando los impactos causados por el cambio climático. Así, desarrollarán herramientas de diagnóstico avanzadas como la secuenciación del genoma vírico para permitir la detección temprana de variantes del virus e identificar más a fondo las condiciones y factores que conducen a brotes.

Al final del proyecto, las soluciones propuestas serán validadas en ensayos sobre el terreno relevantes para la industria equivalentes al nivel de madurez tecnológica – TRL 5.

Titulado “Enfermedades víricas emergentes en tomates y cucurbitáceas: aplicación de estrategias de mitigación para una gestión sostenible de la enfermedad”, el proyecto funciona en el marco del programa Horizonte 2020 de la UE para hacer frente a los riesgos nuevos y  emergentes para la sanidad vegetal, contribuyendo así a la seguridad alimentaria sostenible. Está dotado con una aportación de siete millones de euros y tendrá una duración de cuatro años, desde el 1 de junio de 2021 hasta el 31 de mayo de 2025.

 

Colaboración internacional

Este proyecto está dirigido por el departamento de Biosistemas de la Universidad KU Leuven (Bélgica) a través de la coordinación de Hervé Vanderschuren, catedrático de Horticultura Tropical.

Además, Virtigation reúne a 25 socios del mundo académico, la industria, las organizaciones de investigación y tecnología, los servicios de extensión agrícola y las pyme de 12 países: Bélgica, España, Luxemburgo, Reino Unido, Italia, Países Bajos, Francia, Alemania, Austria, Israel, Marruecos e India.

Desde España participan cuatro instituciones de Andalucía y una de Cataluña. Uno de los investigadores del proyecto, Jesús Navas Castillo, del Instituto de Hortofruticultura Subtropical y Mediterránea La Mayora UMA-CSIC, ha señalado que España es un país en el que la agricultura es un sector de enorme importancia económica, que se ha mantenido activo y rentable para los productores incluso en épocas de crisis económica.

“Es especialmente visible en la agricultura intensiva que prolifera en las costas de las provincias orientales de Andalucía como Almería, Granada y Málaga o Murcia. En esta zona, los cultivos de tomate, pimiento y cucurbitáceas como el calabacín, el pepino y el melón, cobran una especial importancia socioeconómica por la gran cantidad de producción que se exporta a otros países europeos y el trabajo que generan. Este proyecto, al tener como objetivo final el control de los daños ocasionados por enfermedades virales que afectan al tomate y las cucurbitáceas, es de enorme importancia para este sector económico”, ha explicado Navas.