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Almendralia Ibérica apuesta por la mejora continua del cultivo de la almendra en España

Almendralia Ibérica apuesta por la mejora continua del cultivo de la almendra en España

A finales de 2013, el Grupo Delaviuda decidió iniciar un proceso de estudio de una potencial integración de su equipo hacia la producción de la almendra. Así arrancó Almendralia Ibérica, un proyecto de sostenibilidad que garantiza parte del abastecimiento de la materia prima por excelencia de los productos de la empresa: las almendras, y afianza la trazabilidad como elemento clave para asegurar la calidad y frescura de sus productos.

Elena Martín. Redacción

Almendralia Ibérica se constituyó a finales de 2015 después de dos años de estudio de todos los ámbitos fundamentales del cultivo del almendro con una visión 360. Se investigaron desde los aspectos más agronómicos de las nuevas técnicas de cultivo, hasta la idoneidad de las diferentes zonas de la Península Ibérica, potencial adaptación de los sistemas de cultivo de California, sostenibilidad de oferta y demanda, análisis de riesgos, selección varietal, etc.

“El objetivo del grupo ha sido desde el principio, conseguir la sostenibilidad en el suministro de las almendras que consumimos, así como obtener la máxima trazabilidad y calidad en la principal materia prima”, explica Enrique Guzmán, director general de Almendralia Ibérica en Delaviuda.

Durante los dos años siguientes (2016 y 2017), se procedió a la preparación y plantación de la primera finca ubicada en la vertiente sur de Gredos, en concreto en el valle del río Tiétar, en Extremadura, con una superficie superior a 200 hectáreas donde se plantaron más de 70.000 almendros.

“En esta finca se diseñaron cuatro zonas productivas, con diferentes variedades españolas, y, además, se plantó una zona experimental en la que hemos incorporado diferentes ensayos: multivariedades, nuevos sistemas de cultivo, de riego, etc.”, apunta Enrique.

Durante 2019, la compañía ya utilizó las primeras almendras de cosecha propia para la elaboración de los productos de sus marcas. Este año supuso el tercer verde del cultivo, y, por tanto, fue la primera cosecha. Por este motivo, en Almendralia Ibérica esperan un incremento del 40% de almendras propias en la cosecha del 2020.

La empresa todavía no ha alcanzado el volumen necesario de producción de almendras para la elaboración de todas sus referencias o productos por lo que de momento recurren a proveedores de confianza que cumplen con los requisitos para garantizar la calidad de sus productos. Su objetivo es llegar a gestionar 2.000 hectáreas de plantación y cultivo de almendros en la Península Ibérica, concreta Manuel López Donaire, CEO de Delaviuda y tercera generación en la gestión de la compañía.

“Gracias a nuestros casi 100 años de experiencia confitera, elaborando productos con base de almendra, disponemos de un profundo conocimiento de este fruto seco. A través del proyecto Almendralia Ibérica ponemos en valor lo aprendido hasta el momento y llevamos nuestra experiencia al origen de nuestra cadena”, destaca Manuel.

Aparte de contribuir de manera económica, Almendralia Ibérica también lo hace de manera social, al generar empleo en una zona rural, y medioambiental, ya que se persigue reducir la distancia entre el punto de producción o recolección, es decir el punto de origen y su lugar de consumo final. De esta manera, minimizan el impacto que supone el transporte de estas materias primas a miles de kilómetros de distancia.

“Contamos con alrededor de 30 personas trabajando en el proyecto, aunque esta cifra varía considerablemente en función del momento del año y de las tareas propias del cultivo”, afirma Enrique.

 

Requisitos de cultivo

El cultivo de almendra está muy extendido a nivel nacional. Según explica Enrique, la Península Ibérica presenta una clara oportunidad para desarrollar el cultivo en regadío y añade que, para ello, se necesitan tierras con altas dotaciones hídricas. “Si el objetivo es maximizar producciones, en zonas con alta evapotranspiración, sería aconsejable contar con dotaciones iguales o superiores a 6.000 m3 por ha/año”, destaca Enrique, añadiendo que además las plantaciones tienen que estar ubicadas en zonas que aseguren el mínimo de horas frío en invierno, pero que a la vez estén situadas en parcelas donde se pueda minimizar el riesgo de heladas en floración.

En Almendralia, las variedades que tienen plantadas son Soleta, Vairo, Lauranne y Guara, mientras que en la zona experimental, cuentan con más de 25 variedades en diferentes sistemas de cultivo.

Según afirma el director de esta unidad de negocio de Delaviuda, todavía es pronto para sacar conclusiones sobre productividades, ya que el árbol está aún en proceso de desarrollo, no obstante, “cualquier proyecto que vaya a criterio de máximos en cuanto a óptima selección de fincas, máximas dotaciones hídricas y gestión agronómica del cultivo, debería fijarse como objetivo conseguir producciones medias por encima de los 1.800 kg por hectárea de almendra en pepita (piel)”, apunta Enrique.

En general, el cultivo del almendro en regadío es muy reciente en la Península Ibérica y, al igual que otros, está expuesto a múltiples enfermedades y contingencias, según explica Enrique.Por eso, en Almendralia Ibérica es fundamental la continua monitorización de la salud del cultivo y una correcta planificación en su cuidado para prevenir posibles riesgos.

“El sector cuenta con grandes profesionales, que están apostando por este cultivo como una opción de futuro en zonas donde ha sido y es necesario reconvertir cultivos tradicionales a cultivos que generen riqueza compartida. El potencial de este cultivo adaptado a nuestro clima y nuestras tierras es desconocido aún en muchos aspectos. Por eso hay que seguir investigando y prestarle mucha atención”, apunta Enrique.

Desde el principio, en Almendralia Ibérica se han planteado la mejora continua en todos los aspectos agronómicos del cultivo. “Estamos totalmente convencidos de la potencialidad a futuro de este cultivo y nos gustaría aportar nuestro granito de arena al sector en su desarrollo”, declara Enrique.