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Inma Sarasa, ganadera oscense y ejemplo de mujer rural

Inma Sarasa, ganadera oscense y ejemplo de mujer rural

Inma Sarasa es una ganadera de porcino intensivo oscense de 47 años integrada desde 2008 con Ars Alendi, una empresa del sector agroalimentario, fruto de la unión de cinco cooperativas. Su proyecto destaca por la iniciativa, el esfuerzo y el carácter innovador, ya que sin conocer el sector porcino, en 2008 apostó con su marido y su hijo por levantar su propia explotación de cerdas híbridas.

Elena Martín Seseña. Redaccción.

Inma Sarasa es tanto la propietaria de la explotación porcina como la persona que la gestiona. Es la segunda generación de su familia que se dedica al sector ganadero, pero en este caso, ella se ha decantado por la especie porcina.  Su familia tenía una arraigada tradición ganadera dado que su padre tuvo explotaciones de vacuno y ovino desde la década de los 80.

Antes de iniciar su andadura ganadera, vivía en Huesca con su familia, pero al construir las dos granjas, decidió volver a vivir a su pueblo natal, Alcalá de Gurrea, una localidad que históricamente ha estado basada en la agricultura y la ganadería, sobre todo, de especies ovinas y caprinas, y empezar con el proyecto.

En sus inicios, la construcción constaba de dos naves con una capacidad total de 1999 plazas y, además de gestionar la explotación, Inma trabajaba a tiempo completo en la residencia de ancianos de Almudévar, cuidando, entre otras personas, a sus padres. En 2019, cuando decidieron ampliar la explotación ganadera a dos naves más de hasta 4134 plazas, pidió una excedencia en su trabajo habitual y comenzó a dedicarse en exclusiva a ella.

La explotación es un cebo de vida en el que se introduce la auto-reposición de la empresa, es decir, entran cerdas hibridas que serán las futuras reproductoras de la integración. En sus comienzos era un cebo de engorde pero dada su excelente localización y que está a 6 km de la explotación más cercana, decidimos dejarla como cebo de vida.

El marido de Inma, Luis Navasa, colabora con el correcto mantenimiento de la explotación y con la retirada de purines, ya que tienen una cuba propia exclusiva para su explotación. Por otro lado, su hijo, actualmente se convertirá en la tercera generación de ganaderos de la familia, ya es el titular de una explotación de terneros mamones.

El proyecto de creación incluye instalaciones adaptadas a la conservación del bienestar animal y la sostenibilidad medioambiental. En el verano de 2019 hubo un incendio en los campos de al lado de la explotación ganadera causado por una cosechadora. Desde entonces, instalaron mangueras alrededor de la misma por si se volvía a repetir y tanto la balsa como el depósito siempre están llenos de agua.

Además, cuando se realizó la ampliación de la instalación a otras dos naves más, se colocaron dobles chimeneas y se procedió a la automatización de la totalidad de la explotación. También cuentan con contadores de agua y herramientas de ahorro para poder llevar a cabo un registro diario del consumo de agua y este pueda ser el mas eficiente posible.

La explotación de Inma está integrada desde 2008 con Ars Alendi, una empresa del sector agroalimentario, fruto de la unión de cinco cooperativas. Además, la fábrica de piensos de la empresa (Ars Alendi), situada en Gurrea de Gállego (Huesca), está ubicada muy próxima a la explotación de Inma, contribuyendo así a la cercanía y, sobre todo, la sostenibilidad en el transporte.

Ars Alendi apoya las economías rurales acompañando a sus ganaderos en sus proyectos de creación, ampliación o innovación de las explotaciones ganaderas de porcino intensivo.

“Con la creación de explotaciones buscamos revitalizar el medio rural y fomentamos la corrección de deficiencias en infraestructuras que dificultan el desarrollo socioeconómico, mejorando la habitabilidad y la calidad de vida de nuestros vecinos”, han destacado desde la cooperativa.

La explotación es oficialmente indemne a Aujeszky, una enfermedad muy importante en porcino causada por un herpesvirus, por lo que no se vacuna frente a ello, aunque se realizan diagnósticos oficiales tres veces al año para mantener la calificación.

Por otro lado, la bioseguridad es un aspecto fundamental e Inma está muy concienciada con ella, razón por la que ha incorporado a la explotación la gestión de residuos a partir de contenedores de hidrólisis.

Gracias a este sistema, reduce las visitas de vehículos ajenos a la explotación. El pienso se lleva los lunes y la carga y descarga de animales se hace desde un camión dedicado en exclusiva a ello a primera hora del día. Cualquier persona externa a la explotación tiene que acceder a ella sin haber estado en otra instalación de porcino en las 48 horas previas a la visita y es obligatoria la ducha en el vestuario de la propia instalación antes del acceso.

Además, tienen instalada una bomba de peróxido de hidrógeno para higienizar el agua que beban los animales y que ésta sea de la mejor calidad posible. También, antes de empezar a mover los animales a las granjas de reproductoras de la integradora, se realizan diagnósticos para controlar que son negativos a PRRS y Mycoplasma hyopneumoniae.

En su día a día, Inma acude a la granja a primera hora de la mañana para dar de comer, revisar que todos los animales se encuentran en perfecto estado, y separar y tratar a los posibles animales enfermos.

Los animales entran a la explotación con unos 14 kg de peso. Junto al equipo de veterinarias con el que trabaja, que se encargan de vacunar frente a Mycoplasma hyopneumoniae, Inma lleva a cabo la selección de cerdas por diferentes tamaños para dar salida a los animales al alcanzar el peso estimado. En este sentido, cuando la granja está completamente vacía, se procede a una minuciosa limpieza y desinfección de la misma.

“Han sido unos años de trabajo muy duros desde que empezamos con el proyecto familiar, pero ahora estamos muy contentos porque lo hemos conseguido”, ha destacado Inma, que acaba de alzarse ganadero con el Premio Zoetis Ganadería en Femenino 2021 en su segunda edición.

Este premio reconoce la trayectoria y/o la actividad de algunas mujeres ganaderas, cuyos proyectos concretos en el ámbito de la ganadería resultan innovadores y aportan valor a la comunidad en la que se desenvuelven, ya sea porque responden a una necesidad concreta o a un desafío del sector, porque destaquen por su creatividad y originalidad, o bien por su eficiencia y rentabilidad.

“Es un orgullo ser merecedora de esta distinción que tiene por finalidad contribuir a visibilizar la labor de las mujeres que, como yo, dedican su vida a esta notable profesión. A todas ellas, las mujeres de campo, a las de hoy, pero también a las de ayer y a las de mañana, quiero dedicarles este premio, un reconocimiento para todas nosotras”, ha apuntado Inma durante la recogida del trofeo.