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Un crowdfunding para dar a conocer los vinos de Zamora

Un crowdfunding para dar a conocer los vinos de Zamora

Las nuevas tecnologías no solo se aplican en los cultivos o en la forma de producción, sino también en la manera de comercializar los productos y de dar a conocer el trabajo en el campo. Es el caso de tres bodegas zamoranas, que han emprendido un crowdfunding para dar a conocer sus vinos y lo que puede dar de sí su tierra.

Por Carmen Sánchez. Periodista.

Cepas de la Culebra, Ramayal y Castro Mendi, tres pequeñas bodegas de Zamora, han decidido unir fuerzas para sacar adelante sus empresas vitivinícolas a través de un crowdfunding, un sistema de mecenazgo donde el cliente aporta dinero a un proyecto antes de que se realice para que el mismo pueda llevarse a cabo.

Los tres viñedos están situados en la falda de la Sierra de la Culebra (Zamora), adscritos a los municipios Riofrío de Aliste, Ferreruela de Tábala y San Blas de Aliste, y se encuentran a una altitud de entre 750 y 950 metros. Se asientan en suelos típicos de la zona: muy pobres y poco profundos, compuestos de arena y pizarra.

Las tres bodegas cuentan con plantaciones de entre 30 y 120 años de edad que en su día se cultivaban para autoconsumo, con la variedad Mencía como la principal. “La edad influye en el resultado final, ya que cuanto más antigua es la cepa, mejor es la calidad del vino. En nuestro caso, resultan vinos con más cuerpo, más estructurados y con más sabor”, explica Rubén Gago, de la bodega Cepas de la Culebra.

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Estos viñedos tienen formación en vaso.

A día de hoy, su idea es llevar a cabo una agricultura convencional mínimamente intervencionista, que pretende expresar todo lo que la tierra puede dar de sí de la manera más natural posible, aunque sin llegar a hacer agricultura ecológica, y aunque sus producciones son reducidas al tratarse de pequeños viñedos, aseguran que lo compensan económicamente a través de la calidad del producto final.

Los viñedos de las tres bodegas tienen una formación en vaso. Según Antonio, de Ramayal, al datar de tal antigüedad, a estas plantas apenas les afectan las plagas y enfermedades y, en el caso de que afecten, usan para controlarlas tratamientos fitosanitarios convencionales. Además, en la zona se dan mayoritariamente explotaciones de pequeño tamaño, con lo que las probabilidades de contagio son menores que en extensiones de cultivo más grandes.

Dada la antigüedad de las plantaciones, así como su formación en vaso y la idea de mínimo intervencionismo, estos viñedos no admiten mecanización, de manera que todas las labores se realizan de forma manual.

Bodegas tradicionales

En la línea de las tres empresas por preservar el legado que dejaron sus abuelos con estos viñedos se construyen también sus bodegas. Ramayal cuenta con una sala de fermentación con capacidad para 20.000 kilos de uva, que fermentan en depósitos de acero inoxidable.

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En la zona cultivan las variedades Mencía y Tempranillo.

Tienen también una sala de crianza con barricas de roble americano de crianza por gravedad, donde el vino se mantiene hasta su embotellado y distribución. Ramayal elabora sus vinos con una vinificación y crianza naturales, siguiendo su filosofía mínimamente intervencionista. Los caldos elaborados por esta bodega disponen del sello de calidad ‘Tierra de Castilla y León’.

Además, en la bodega de Ramayal se elaboran los vinos de Cepas de la Culebra, a través de un proceso tradicional con vendimia manual y fermentación natural en pequeños depósitos sin levaduras añadidas ni control de temperatura, que generalmente dura entre tres y cuatro semanas.

En cuanto a Castro Mendi, han limitado su producción a 10.000 botellas “para dedicar al vino la atención y el tiempo que merece”, asegura David, uno de los cuatro jóvenes que pusieron en marcha este proyecto en 2012.

Su bodega se sitúa en una antigua casa rehabilitada para ello en San Blas de Aliste, donde disponen de una sala de elaboración con un gran depósito elevado de hormigón alicatado, con capacidad para 25.000 kilos de uva. De nueva construcción es su sala de crianza en botella, que está aislada térmicamente para el correcto almacenamiento del vino acabado de la variedad Tempranillo que elaboran en esta casa.

Una difusión poco convencional

Si bien es cierto que la manera de hacer los vinos de estas tres empresas es muy tradicional, también lo es el hecho de que han elegido salirse de la norma para comercializar sus productos. Hasta el momento, tenían canales de venta convencionales, a través de productores y sus respectivas tiendas online.

Sin embargo, Cepas de la Culebra, el proyecto más joven de los tres, ha aportado otra forma de incursión en el mercado: el crowdfunding. Y es que esta marca ya lanzó en 2015 su primera propuesta de micromecenazgo, en el que consiguieron reunir más de 5.000 euros para poner en marcha su idea y poder pagar así los costes de producción y el envío de las botellas de vino a casa de los mecenas.

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“Un crowdfunding ofrece mucha difusión a proyectos como los nuestros”, explican. Además de poner en valor y acercar los productos de la tierra a la gente, también buscan darle un pequeño empujón al desarrollo rural y económico de la zona.

De esta manera, quienes se animen a participar en este micromecenazgo tendrán varias recompensas, según el dinero con el que puedan contribuir. Las aportaciones se harán a través de la plataforma de crowdfunding Verkami y van desde los 34 euros hasta los 1650.

Por ejemplo, aportando 34 euros, el mecenas obtendrá la recompensa ‘Aventurero’, que incluye una botella de cada bodega (Soto del Torreón Crianza 2012, de la Bodega Ramayal, una botella Castro Mendi Roble 2015 y una botella Cepas de la Culebra Joven 2016, con etiqueta especial personalizada), así como un ahorro del 15% sobre el Precio de Venta al Público.

La recompensa por aportar 41 euros complementa la ‘Aventurero’ con un día de puertas abiertas para los mecenas, que podrán conocer la bodega, los viñedos y asistir a una cata para poder comprobar de primera mano cómo es el proceso de elaboración de los vinos.

Entre las recompensas también se encuentran viajes guiados por los pueblos, viñedos y bodegas para conocer los vinos y los recursos naturales que les rodean, donde el alojamiento, las comidas y las rutas guiadas están incluidas en el precio. El plazo para conseguir el mínimo de 3.000 euros de financiación para este proyecto es de un mes.

De esta manera, Cepas de la Culebra, Ramayal y Castro Mendi se abren paso en otra manera de comercialización de sus vinos a la vez que invitan a conocer el entorno donde se elaboran y acercan al consumidor al mundo vitivinícola.

Explorando vinos: Nuestra tierra / Exploring wines: our land from Ruben Gago on Vimeo.

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