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Gestión del Agua

Proyecto Misión Posible para agua de La Mancha, tecnología para una agricultura 3.0 en las Tablas de Daimiel

Proyecto Misión Posible para agua de La Mancha, tecnología para una agricultura 3.0 en las Tablas de Daimiel

Para mejorar el estado de las aguas subterráneas, en concreto el acuífero 23, que alimenta el humedal, se pretende asesorar al regante para conseguir extracciones racionales por medio de herramientas informáticas gratuitas y de fácil acceso. Este proyecto se enmarca dentro de un acuerdo internacional entre Coca-Cola Company y WWF para recuperar las cuencas de siete de los principales ríos del mundo.

Declarado Parque Nacional (1973), Reserva de la Biosfera de la Unesco (1981) y reconocido en la Convención sobre humedales (Convenio Ramsar, 1982), Las Tablas de Daimiel se sitúa en el centro de la llanura de Castilla-La Mancha (Ciudad Real) y cuenca del Guadiana. Esta cuenca ocupa una superficie de 67.000 km2, equivalente al 12% de la extensión de la Península Ibérica, y se origina en la confluencia de los ríos Gigüela y Guadiana. Su situación en relieves muy llanos y la acumulación de sedimentos arcillosos, provocan la aparición de un desbordamiento, que se ve reforzado por el aporte de aguas subterráneas del acuífero. El ecosistema que forma en su conjunto, sumado a una situación geográfica estratégica en las rutas migratorias de miles de aves, hacen del parque un enclave único y valioso, pero delicado debido a una serie de factores, entre los que se encuentra la actividad agrícola.

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Federico Ramos, secretario de Estado de Medio Ambiente, reiterando la sostenibildad del enertor de la zona, junto a Juan Carlos del Olmo, secretario general de WWF España

Con una precipitación media de entre 280-420 mm/año, considerada baja pero suficiente para la recarga del acuífero, el recurso del agua en La Mancha, más concretamente en la cuenca alta del Guadiana, se ve amenazado debido una sobreexplotación de los acuíferos en la zona, siendo una zona de alto riesgo hidrológico. Un indicador claro del mal estado de recarga del acuífero se produjo en 2009, que quedó materializado en el incendio de la turba subterránea del acuífero 23, producida por descarga de agua en el mismo, aunque ya en los años 1994 y 1995 se dieron una serie de sequías que hicieron la sobreexplotación más acusada, quedando patente en la bajada del nivel freático.

Aunque en la actualidad se está recuperando lentamente, la demanda creciente debido al aumento de la superficie de regadío obliga a la Confederación Hidrográfica del Guadiana a establecer un Plan Anual de Extracciones. De esta forma, los regantes de la zona pueden acceder al riego, pero contribuyendo a la recuperación del acuífero y al aumento de las reservas, haciendo un uso racional del agua en sus cultivos.

Las amenazas del parque como son: una extracción masiva de las aguas subterráneas para regadío, amplificadas desde 2005 con el impulso que se le dio a la transformación del cultivo de viña de secano a regadío en espaldera (90.000 ha); la fragmentación del territorio por la construcción de infraestructuras y usos agrícolas; la contaminación de las aguas subterráneas; los efectos del cambio climático (aumento de la temperatura 5ºC) y la falta de medios para que el propio agricultor pueda conocer la cantidad adecuada, han hecho necesario un impulso de proyectos innovadores para paliar dichas amenazas y preservar el entorno natural.

Dentro de este marco, Coca-Cola Iberia y WWF en su acuerdo internacional, junto con el apoyo de la Administración pública, comienzan a trabajar a nivel local en 2008 para la recuperación de la cuenca del Guadiana en las zonas de la ribera del río Vascao (Portugal) y del río Rueca (Cáceres). Ya en 2011 se continúa este trabajo en el Parque de las Tablas de Daimiel, correspondiente a la cuenca alta del río Guadiana, bajo el nombre “Misión Posible: conservar el agua de La Mancha”. En la actualidad, el proyecto abarca a los municipios del acuífero 23, así como las comunidades de regantes que colaboran.

En su tercera fase, ya se pueden empezar a ver los resultados, por lo que a finales del pasado mes de octubre se reunieron en el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel los representantes de sendas organizaciones, así como el secretario de Estado de Medio Ambiente, Federico Ramos, para dar a conocer los logros conseguidos. El secretario incidió la necesidad de una correcta gestión de agua atendiendo a la sostenibilidad, mediante la ayuda de las herramientas tecnológicas, pudiendo de esta forma preservar el entorno. «Mediante una serie de proyectos en conjunto de la Administración, el sector privado, las comunidades de regantes y ONGs, se puede hacer frente a la preservación de masas de agua subterránea», declaraba Ramos.

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Vista de uno de los ojos del Guadiana, aflorado recientemente

El acuerdo firmado en 2007, entre WWF y Coca-Cola, pretende contribuir a conservar el agua mediante la recuperación de las siete cuencas de los principales ríos, entre las que se encuentra la del Guadiana. Por ello, la localización de los proyectos serán las once regiones por donde transcurren dichos ríos. Por su parte, la compañía de bebidas se decidió a firmar el acuerdo debido a su compromiso con el agua para 2020, que se basa en reducir la cantidad en los procesos de producción (-22% desde 2004) y devolver al medio ambiente la cantidad de agua que se emplea en sus fábricas, reabasteciendo el planeta por medio de proyectos locales y reciclando el agua utilizada.

Agricultura 3.0

El objetivo principal del proyecto Misión Posible es el de que el regante pueda elaborar un plan de cultivo adecuado y coherente, ajustándose al Plan Anual de Extracciones del acuífero 23 y con facilidades a la hora de utilizar la información que proporcionan los sistemas oficiales de asesoramiento al regante (Siar). Además, se consiguen fortalecer los sistemas de abastecimiento frente a futuras sequías de la zona.

Mediante tres módulos de asesoramiento gratuitos, cuya consistencia y resultados se detallan a continuación, se pretende formar al agricultor, para que ejerza buenas prácticas agrícolas por medio de herramientas útiles y con vista a usos en otros acuíferos, por medio de la difusión de los buenos resultados obtenidos hasta la fecha por parte de los más de doscientos agricultores asesorados.

Acuas

Esta herramienta informática, con desarrollo de software propio, sirve para estimar el consumo teórico de agua de los diferentes cultivos. Para que el regante pueda cumplir los niveles del Plan Anual de Extracciones de los acuíferos sobreexplotados, se le facilita un expediente completo con un plan individual de cultivo personalizado, junto con una fotografía aérea de su explotación. Los resultados de Acuas (Asesoramiento a las Comunidades de Usuarios de Aguas Subterráneas), entre el periodo 2012-2013 en Daimiel son un ahorro de agua total de 1.073.415 m3. Además, tras los resultados obtenidos, se ha extendido el proyecto a las comunidades de regantes de Manzanares, San Clemente, Villarrobledo y Herencia. Actualmente, se pretende asesorar a aquellas explotaciones agrícolas con mayor consumo de agua para igualar el ahorro potencial de la misma mediante  la elaboración del plan de cultivos. La fotografía aérea que se incluye puede servir como prueba para las declaraciones de la PAC en régimen de explotación.

Sitar

Otra herramienta informática, la cual calcula las necesidades de riego mediante la recopilación de datos y traducción a modo de recomendaciones a los usuarios. Su base son las recomendaciones de riego, personalizadas para cada tipo de cultivo, del Servicio Integral de Asesoramiento al Regante (Siar) de Castilla- La Mancha y con ello se elabora, mediante datos recogidos vía internet (evapotranspiración inicial), un mensaje vía móvil (dos por semana), con la información a modo de recomendación teórica sobre el tiempo y horas de riego que precisa el cultivo del regante, sin mermar la producción. El proyecto se hizo efectivo en Daimiel, en la campaña de 2013, con un total de doce parcelas (seis cultivos) de 71,1 ha, en las que los 120 agricultores asesorados hicieron posible un ahorro medio del 14%.

Optiwine

Es la herramienta para optimizar las dosis de riego por medio de sensores climáticos. Estos mismos transmiten (vía satélite) los datos recogidos mediante una unidad data layer y un sistema GPS. Gracias a la recopilación de información, se puede conocer el estado de hidratación de las vides y establecer la cantidad de agua de riego, así como el momento idóneo para reducir la dotación de agua para una cosecha, de forma que se obtenga una mayor calidad.
Con más de 100.000 ha de vid en la zona, se planteó una necesaria bajada de consumo de agua. De hecho, se ha demostrado que con restricciones de agua en un 50% en el periodo de brotación-floración así como un 30-40% en el periodo de cuajado-envero, se obtienen cosechas de calidad, sumadas a un menor consumo de agua.

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Vicente Bodas y Alberto Fernández, representantes de WWF, explicaron en el terreno el proyecto Optiwine.

Los sensores con los que cuenta el proyecto son tres: climáticos (miden temperatura, pluviometría, humedad relativa y otros factores como la velocidad del viento); de suelo (por medio de un tubo vertical de aproximadamente 1 metro que va midiendo cada 10 cm la evolución de la humedad en los diferentes horizontes) y de planta o dendrómetro (el más importante de todos, ya que mide la oscilación del crecimiento del perímetro del tronco de la planta, estando éste relacionado con los periodos de crecimiento y decrecimiento, dando como resultado una curva en la que se basarán para adecuar el suministro hídrico). También habrá un sensor para controlar la presión de la tubería, entre otras variables de riego para conocer la medida directa del agua que se suministra, como son la hora de comienzo o duración del mismo.

Para el manejo de la información aportada por los sensores, el usuario dispone de un acceso a una plataforma web, con su propia clave de acceso. En ella, el regante obtiene gráficas de diferentes tipos, como por ejemplo la de humedad por horizontes. Este dato es de utilidad, ya que existe una profundidad en la que se realiza realmente la extracción de agua por parte de la planta. Tras evaluar la cantidad de agua por horizontes del terreno, se puede optimizar la frecuencia y la dosis de riego, adecuándola a la humedad a distintas profundidades. También da la posibilidad de corregir la curva, evitando bajadas drásticas correspondientes a las restricciones del suministro en ciertos estadios clave.

Se considera un proyecto demostrativo, aunque la tecnología del Optiwine se está usando en ciertas bodegas, debido a la demanda creciente de vinos de elevada calidad. Se ha llevado a cabo, junto con tres fincas más de control, en tres explotaciones pequeñas de viñedo en espaldera de las zonas de San Juan, San Clemente y Manzanares (aproximadamente unas 42 ha), donde se modularon los aportes para compatibilizar un adecuado nivel de producción y calidad. Los resultados a lo largo de la campaña 2013, han sido de un ahorro de agua respecto a la práctica habitual del 10% y además se ha obtenido una uva de mejor calidad.

Recuperación del bosque autóctono mediterráneo de Daimiel

Junto con el proyecto “Misión posible”, se llevó a cabo un proyecto paralelo de recuperación del bosque autóctono mediterráneo de Daimiel. Diana Colomina, de WWF, explicó las labores realizadas para las plantaciones manuales de especies autóctonas. Gracias a la recuperación del bosque, se pretende mejorar la infiltración del agua y contribución a la labor principal de recarga del acuífero en la zona.

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Diana Colomina mostraba una fotografía aérea de la zona reforestada.

A pesar de que el Parque conserva parte del bosque (un 9%), las especies locales se consideran en peligro de extinción, por lo que es necesario la restauración forestal del terreno. Gracias a este proyecto, se han conseguido introducir 26.000 plantas de especies mediterráneas en 192 ha. Las especies corresponden a las típicas de ambientes duros en verano (coscoja, encina, quejigo), alternadas con sotobosque (romero, retama, olivilla, cornicabra, espino negro).

Para llevar a cabo la plantación en el terreno, se efectuaron hoyos de unos 60 cm. El material vegetal fue certificado, con estudios de fitopatología, así como labores de desbroce para evitar competencias de la vegetación adventicia. Se creó un “mosaico de vegetación natural” (disposición de una o dos plantas de manera irregular), protegiendo a los plantones con tubos protectores y se hizo reposición de marras. Se completó el proyecto con parcelas de seguimiento.

Se han conseguido resultados satisfactorios, consiguiendo una supervivencia entre el 80% de la finca de La Duquesa al 97% en La Dehesa del Quinto de la Torre. Se espera que en un periodo de 50 años, se forme un bosque en las 192 ha de la zona.