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Viña

Estrategia global para el control de las enfermedades de la madera de la vid

Estrategia global para el control de las enfermedades de la madera de la vid

Las enfermedades de la madera de la vid (EMVs) están originadas por un complejo de hongos patógenos. Su incidencia se ha incrementado especialmente desde la prohibición de productos químicos, como el arsenito sódico empleado para la yesca en un principio y los benzimidazoles, benomilo y carbendazima, más tarde. Su erradicación no es sencilla y de hecho actualmente no se dispone de ningún tratamiento eficaz. Por esta razón, la implementación de medidas profilácticas adecuadas tanto en el vivero como en el viñedo, desde el inicio de la plantación es fundamental para limitar la propagación de estas enfermedades.

Diego López Llaría. Agente facilitador del proyecto Winetwork.

Los hongos patógenos causantes de las EMVs afectan a los órganos leñosos de la planta (tronco, ramas y raíces) provocando diferentes sintomatologías y acabando en un plazo indeterminado con su muerte. Se pueden encontrar en los viñedos dos formas de expresión de estas enfermedades: una crónica y una severa denominada apoplejía.

La forma crónica provoca una pérdida de vigor que puede conducir a la muerte de una parte de la planta y acabar al final con la muerte de toda la cepa. Los síntomas foliares característicos son áreas necróticas (manchas o rayas de apariencia atigrada) o atrofiamientos. Las inflorescencias y los racimos se muestran secos o deformados. En la madera estas enfermedades producen necrosis y la degradación de la madera, bloqueando los vasos o formando chancros.

Agentes causantes de la yesca y síntomas

La yesca es una enfermedad compleja causada por varios hongos patógenos como Phaeomoniella chlamydospora y Phaeoacremonium minumum. Fomitiporia mediterranea es otro de los hongos causantes de esta enfermedad, responsable de la denominada pudrición blanca o “amadou”.

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Síntomas foliares característicos de la yesca en C. Sauvignon (IFV Sud-Ouest).

Esta enfermedad presenta una forma apopléjica y una forma crónica. La forma apopléjica se caracteriza por una desecación rápida de una parte o de toda la cepa. La crónica por la presencia de manchas necróticas entre los nervios de las hojas, de color amarillo en las variedades blancas y rojizo con un borde amarillo, en las variedades tintas. Estas necrosis van evolucionando hasta producir la desecación de las hojas.

La yesca presenta en la madera dos tipos de necrosis características: una necrosis central con una zona clara y blanda en el centro y rodeada por un borde negro y una necrosis sectorial clara y blanda, rodeada por una zona dura pardo-negruzca. Los frutos también pueden aparecer secos lo que implicaría una pérdida de cosecha.

Agentes causantes de Botryosphaeria o brazo negro muerto

El decaimiento por Botryosphaeria se ha confundido durante mucho tiempo con la yesca debido a la similitud de sus síntomas. Esta enfermedad está causada por hongos de la familia Botryosphaeriacea, siendo Diplodia seriata y Neofusicoccum parvum los más prevalentes y puede presentar también una forma crónica y otra apopléjica.

Los síntomas foliares se caracterizan por presentar áreas internerviales de color rojo en las variedades tintas y amarillas o anaranjadas en las variedades blancas, que van evolucionando hasta necrosarse.

En la madera, por debajo de la corteza, puede observarse una banda marrón rodeada de otra amarilla o anaranjada que puede ir desde el extremo del brote hasta el punto del injerto, o bien, una necrosis sectorial pardo-negruzca. La forma apopléjica se caracteriza por una rápida desecación de la cepa y pérdida total de las inflorescencias y frutos.

Agentes causantes de la eutipiosis y síntomas

El hongo Eutypa lata es el principal responsable de esta enfermedad. Los síntomas externos se caracterizan por un acortamiento de los entrenudos en los brotes de la planta y un atrofiamiento de las ramas. Se puede observar también la aparición de hojas deformadas y cloróticas así como racimos con corrimiento o ablandamiento de bayas. En la madera, los síntomas se presentan en forma de necrosis sectoriales duras y de color pardo.

Factores que influyen en la expresión de los síntomas de la EMVs

Los factores bióticos o abióticos pueden influir en el desarrollo de las EMVs y en la expresión de síntomas. Las condiciones climáticas juegan un papel importante en el desarrollo del ciclo de los patógenos. Los periodos secos causan estrés hídrico en la planta, favoreciendo el desarrollo de estos patógenos (Stamp, 2001). Así mismo, la presencia de otros microorganismos podría interferir en su desarrollo, limitándolo o impidiéndolo.

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Síntomas de yesca en racimos (IFV Sud-Ouest).

Los síntomas foliares pueden no aparecer o variar de un año a otro dependiendo de distintos factores. La edad y la variedad del viñedo, el sistema de conducción y de poda pueden influir también en la expresión de los síntomas foliares de estas enfermedades (Grosman & Doublet 2012).

La yesca y Botryosphaeria predominan en viñedos entre doce y dieciocho años y su presencia van decreciendo gradualmente en aquellos viñedos de hasta cuarenta años, mientras que la eutipiosis es la enfermedad que predomina en los viñedos entre los veinticinco a los cuarenta años (Grosman & Doublet, 2012).

Métodos preventivos para evitar las EMVs en el establecimiento del viñedo

Para el control y manejo de las enfermedades de la madera, la calidad de planta injertada, la variedad y las condiciones de plantación son elementos relevantes a tener en cuenta en la implantación de un viñedo.

Diferentes científicos han destacado la predisposición de las plantas jóvenes a la infección por hongos de EMVs, en las diferentes etapas de producción de material vegetal (Gramaje y Armengol, 2011, Lecomte et al., 2008, Stamp 2001).

En general, al adquirir planta se deben escoger plantas de buena calidad, que presenten un sistema radicular bien desarrollado y un buen sellado del punto de injerto. Aunque no es obligatorio, algunos viveros para prevenir las infecciones por hongos de la madera, han comenzado durante el proceso de producción de planta a aplicar tratamientos físicos (tratamiento con agua caliente), químicos (fungicidas) o biológicos (Trichoderma sp).

Los tratamientos con agua caliente durante 30 minutos pueden limitar las poblaciones de P. chlamydospora y algunas variedades de Botryosphaeriaceae (Larignon et al., 2009, Vigues et al., 2009, Elena et al., 2015).

Con el fin de asegurar unas buenas condiciones sanitarias del viñedo en los años posteriores a la plantación, es importante adquirir plantas de buena calidad, sanas y certificadas.

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Necrosis de la madera por Botryosphaeria (IFV Sud-Ouest).

Parece que determinadas variedades de uva y tipo de porta-injerto, muestran una mayor sensibilidad a unos hongos de la madera que a otros, de ahí que a la hora de planificar una plantación deberían seleccionarse, si es posible, aquellos más resistentes. Pinot Noir, Syrah y Cot tienden a ser más sensibles a la yesca y Botryosphaeria que Sauvignon, Ugni Blanc, Gewurztraminer o Trousseau.

Entre los porta-injertos, V. rupestris o V. riparia Gloria de Montpellier son más resistentes a la yesca, mientras que 101-14, 3309 y Gravesac tienden a ser más sensibles, pudiendo esto variar con las condiciones climáticas (Roby et al., 2015).

La plantación debe realizarse en el periodo de reposo de las vides desde finales del otoño a principios de primavera, cuidando que el terreno no esté compactado. Antes de plantar puede llevarse a cabo un tratamiento de la planta mediante la inmersión de sus raíces1 en una solución con Trichoderma, cyprodinil y fludioxonil o con metiram y pyraclostrobin.

En la colocación de la planta, se procurará no causar daños o heridas en su sistema radicular, orientando correctamente sus raíces en el hoyo. Durante el período de plantación, el riego es importante para evitar estrés hídrico.

Se recomienda conducir el tronco de la planta en sentido vertical mediante un tutor, con el fin de evitar posibles daños futuros por el uso de equipos de escarda. Así mismo debe elegirse un sistema de formación adecuado que permita un desarrollo fisiológico racional y fácil flujo de la savia.

Manejo del suelo para prevenir las EMVs

Las situaciones de estrés en las plantas producidas por un aporte desequilibrado de nutrientes, un mal drenaje o un suelo compactado, juegan un rol importante en el desarrollo de las enfermedades de la madera. El suelo es un importante reservorio de inóculo.

Es posible también la infección directa de la planta a través de las raíces, de ahí que un cuidadoso manejo del terreno donde el aire y el agua circulen fácilmente y no se produzcan estancamientos de agua, puedan evitar situaciones de estrés en las vides ya afectadas por hongos de la madera y restringir la aparición de síntomas foliares.

Así mismo, una aplicación excesiva de fertilizantes nitrogenados provocará un exceso de vigor en la planta afectando a la reducción de polifenoles y por tanto a la resilencia de la planta frente a los agentes patógenos. En este sentido, el establecimiento de una cubierta vegetal entre filas de carácter permanente o no, puede equilibrar la disponibilidad de nutrientes y mejorar la estructura del suelo. Las especies vegetales de raíces profundas contribuirán a mejorar la estructura del suelo y la circulación del aire.

Sistema de poda, un importante reto

Las heridas de poda suponen el principal punto de entrada de los patógenos que causan las enfermedades de la madera. Cuanto más grandes y más numerosas sean, mayor será el área disponible para que las esporas puedan entrar, causando infección.

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Síntomas foliares del decaimiento por Botryosphaeria en variedades tintas (IFV Sud-Ouest).

Así mismo, las heridas de poda se relacionan con la necrosis subyacente o también denominada cono de desecación. Esta necrosis puede ser infectada por hongos de la madera y/o deteriorar el flujo de savia aumentando el estrés fisiológico de la planta y por tanto, los efectos nocivos de las formas crónica y apopléjica de estas enfermedades. Con el fin de evitar las necrosis y sus efectos, los pulgares deben podarse dejando una longitud de al menos 1,5 veces su diámetro.

Tanto el sistema de formación de la planta como el momento de la poda y la protección de las heridas son también elementos a tener en cuenta en la prevención de las EMVs.

Aunque las infecciones producidas por heridas de poda tiendan a ser menores en otoño que en invierno, puede realizarse una poda tardía (en invierno, durante el periodo de reposo y próximo al desborre), en aquellas regiones vitícolas que cuenten con primaveras secas, ya que las heridas cicatrizan mejor cuando las temperaturas son suaves.

La susceptibilidad de las heridas está condicionada fundamentalmente por la humedad relativa y las precipitaciones (Luque et al., 2014), y tanto precipitaciones como temperatura, inciden directamente en la distribución de los patógenos. Se recomienda la poda de cepas durante el periodo seco, debido a que la cantidad de inóculo disponible es significativamente menor. La doble poda o la pre-poda mecánica son prácticas que agilizan el proceso de poda y en los viñedos de poda corta o a pulgar contribuyen a reducir la incidencia de las enfermedades de la madera.

Parece que el sistema de poda largo o corto en la formación de la cepa juega un papel importante en la incidencia de las enfermedades de la madera, no obstante los datos científicos que existen son divergentes. Es preferible siempre optar por una poda menos severa, que genere pequeñas heridas y pocas alteraciones en el desarrollo de los vasos.

Un estudio llevado a cabo en Burdeos, mostró como la expresión de los síntomas aumentaba con poda Guyot a vara corta. Los síntomas foliares por eutipiosis eran mayores cuando la poda era corta que cuando era larga, aunque la mortalidad era menor en aquellas cepas con poda larga. Estas últimas, presentaban numerosas heridas localizadas en la parte superior del tronco, mientras que las cepas con poda corta (cordón o vaso) tenían un área total mayor de heridas.

Con el fin de limitar las enfermedades de la madera y preservar el flujo de savia, se está aplicando el método de poda Guyot-Poussard. Mediante esta práctica las heridas de poda se concentran en la parte superior del cordón, siendo más pequeñas, menos numerosas y localizadas sobre la madera joven, más resistente a las infecciones que la vieja. Esta poda de formación, podría limitar las EMVs, no obstante requiere ser evaluada científicamente.

Así mismo diversos estudios han demostrado que la contaminación a través de las tijeras de poda comparada con la causada por las heridas de poda es bastante irrelevante, de ahí que para limitar enfermedades como la yesca y la eutipiosis no sea estrictamente necesario desinfectarlas (Larignon, 2007).

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Necrosis de la madera por Botryosphaeria (IFV Sud-Ouest).

Por otro lado y debido a que las heridas de poda son una de los principales focos de entrada de los patógenos causantes de las EMVs, se recomienda proteger éstas de forma preventiva, utilizando fungicidas, productos de control biológico o mastics.

Estos productos han de ser aplicados sobre las heridas una vez realizada la poda y lo antes posible. Contra la eutipiosis, la protección de las heridas puede realizarse aplicando brocha o pulverizando una solución de carbendacima y flusilazol (Lecomte et al., 2004). Las infecciones por D. seriata, Inocutis sp. y P. chlamydospora se puede reducir significativamente utilizando una mezcla de benomilo, piraclostrobin, tebuconazol y tiofanato-metil (Díaz y La Torre, 2013).
Lamentablemente a día de hoy la legislación europea no permite el uso de la mayoría de estos fungicidas.

La aplicación mediante pulverización es más cómoda, más rápida y menos cara pero puede ser fácilmente eliminada por la lluvia. Los productos a base de Trichoderma (Di Marco et al., 2000) o quitosano (Bertsch et al., 2013) también pueden ser empleados para proteger las heridas y los mastics. Pueden ser efectivos como una barrera física.

Destrucción de las fuentes de inóculo

Tanto los restos de poda como las cepas sintomáticas y muertas, son fuentes potenciales de nuevas infecciones en los viñedos. Podemos encontrar inóculo en plantas muertas e infectadas (uvas, madera necrótica, madera vieja).

Por ejemplo, los restos de poda pueden portar inóculos viables de Botryosphaeria por un periodo de hasta 42 meses (Elena y Luque, 2016). Conviene por tanto deshacerse lo antes posible, de todas las fuentes de inóculo. La destrucción de todo inóculo potencial, incluiría: triturar y enterrar los restos de poda o bien quemarlos, si la ley lo permite; o bien triturar y compostar los restos a temperaturas de 40-50oC durante 6 meses; o también, eliminarlos de la parcela.

Renovación del tronco para recuperación de cepas

Para renovar el tronco en cepas afectadas por EMVs, debe cortarse éste por encima del portainjerto y por debajo de la necrosis. La planta producirá entonces un chupón en la parte basal que podrá ser conducido con el fin de obtener un nuevo tronco.

Esta simple técnica ha tenido buenos resultados con variedades vigorosas y mostrado ser efectiva para controlar la eutipiosis (BNIC, Chamber of Agriculture, 1989, BNIC, INRA Bordeaux, 1989, Mette et al., 2004, Sosnowski et al., 2011).

Así mismo parece ser útil también para el control de yesca y BDA, dependiendo no obstante del estado sanitario de la parte de la planta que permanece. Si el tronco por debajo del corte está afectado por hongos de la madera, la cepa podría mostrar de nuevo síntomas, en los años siguientes (Calzarano et al., 2004), (Larignon & Yobregat, 2016.)

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Síntoma característico de la eutipiosis: necrosis sectorial (IFV Sud-Ouest).

Es posible anticipar esta renovación del tronco, manteniendo un chupón en la base del tronco unos años antes, de modo que al eliminar el tronco antiguo se dispondría de un tronco nuevo ya formado capaz de producir el mismo año. En todo caso se recomienda siempre proteger todos los cortes que se realicen para limitar las infecciones. Richard Smart (2015) estableció una guía en su protocolo Timely Trunk Renewal (Renovación oportuna del tronco) para llevar a cabo una renovación del tronco.

La encuesta realizada en el suroeste de Francia como parte del proyecto Winetwork, estima que para un terreno plantado con 4.500 cepas/ha y un número de 250 cepas para ser renovadas, el coste de esta operación oscilaba entre 225 y 275 €/ha.

Sobreinjertado para limitar los efectos de las EMVs sobre la vid

Un método alternativo para manejar las cepas afectadas por EMVs es el sobreinjertado. La práctica consiste en injertar una nueva variedad sobre el porta-injerto sano. El injerto de hendidura parece ser el más apropiado para regenerar las cepas infectadas (fuente Cicavac).

Este injerto puede llevarse a cabo en primavera o en otoño, cuando la savia empieza a circular pero no esté muy activa y en periodos secos. Al realizar el corte es necesario verificar que el tronco que permanece, esté sano a la altura del corte (no se observe podredumbre de lo contrario el injerto se vería infectado).

Las cepas sobreinjertadas producen menor cosecha el año posterior al injerto y vuelven a producir una cosecha normal a los dos años. La ventaja es la conservación del sistema radicular de la planta, y por tanto la edad de la cepa original ofreciendo una producción de la misma calidad que las cepas sanas.

Aunque es una técnica compleja su tasa de recuperación puede oscilar entre un 80% y un 90%. Puede ser llevado a cabo mediante una prestación del servicio o directamente por el propio viticultor. El coste del servicio varía entre 1,35 y 2,05 € por cepa, dependiendo de la superficie. Se estima que el coste total teniendo en cuenta los suministros y equipamiento necesarios, la mano de obra y los gastos fijos durante los dos primeros años, es unos 12.000 €/ha (fuente: Chambre d’Agriculture Loir-et-Cher). Se requeriría disponer de un operario a jornada completa durante tres meses, para mantener cepas sobreinjertadas en un viñedo de 4.500 plantas (fuente: IFV).

Limpieza del tronco para recuperar cepas

La limpieza del tronco es una especie de limpieza quirúrgica que podría ser efectiva para el control de yesca y BDA. Consiste en eliminar la madera blanca y podrida en el interior del tronco, tal como un dentista haría con una caries.

Se puede iniciar tan pronto aparezcan los primeros síntomas de enfermedades de la madera y cuando se observe la presencia de madera podrida. Si se hace pronto al principio del ciclo del cultivo, se puede salvar la cosecha del año. Para proceder a la limpieza, es necesario localizar y actuar sobre las partes de madera podrida y esponjosa que están afectadas, preservando la madera sana y un flujo de savia adecuado.

En un ensayo realizado en Alsacia, muestra que las cepas que no han sido limpiadas, en comparación con aquellas en las que sí se realizó la limpieza del tronco, expresan en mayor proporción y severidad, síntomas de enfermedades de la madera.

A través de este mismo ensayo se comprobó que el tiempo medio de limpieza de una cepa afectada es de 5 minutos, aunque éste depende también del grado de afectación y de la práctica del viticultor (fuente: IFV). En todo caso se requiere llevar a cabo más estudios, para determinar por cuánto tiempo permanecen libres de infección.

 

Uso de fitosanitarios para limitar síntomas de las EMVs

Desde la prohibición del arsenito sódico y del Escudo (carbendazima + flusilazol), no existe ningún fungicida autorizado que combata las EMVs.

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Síntoma característico de la eutipiosis: atrofiamiento (IFV Sud-Ouest).

Los fungicidas sistémicos como el N- carboximetil-3-cyano-4 (2,3-diclorofenil) pirrol2, pueden circular en el floema (Chollet et al., 2004, Jousse, 2004) y tener efecto sobre Eutypa lata. También se han realizado otros estudios con moléculas de fenpiclonil2 (Jousse, 2004) para el control de yesca.

Se pueden controlar las enfermedades con productos aplicados con carácter preventivo como son tebuconazol + resinas sintéticas o  Esquive WP2 (T. atroviride I-1237), Folicur (tebuconazole), Shirlan2 (fluazinam) o Cabrio (piraclostrobina).

Una aplicación de Bion (acibenzolar-S-metil) + Cuprocol (oxicloruro de cobre) y posteriormente de Bion + Score (difeconazol) parece reducir la incidencia y severidad de enfermedades por Botryosphaeria.

Diversos ensayos con boro han demostrado una eficacia significativa en la reducción de las infecciones por E. lata (Sosnowski et al., 2008; Rolshausen et al., 2010). Así mismo, la aplicación de fertilizante foliar a base de extracto de algas de cloruro de calcio o nitrato de magnesio durante varios años, produjo una reducción significativa de los síntomas en las cepas tratadas.

Otras prácticas no habituales

A continuación citamos una serie de prácticas que se han observado en diferentes regiones de la Unión Europea. Todas ellas se han llevado a cabo únicamente a nivel empírico, sin que se haya demostrado científicamente su eficacia: renovación de plantas por acodo, utilización de nanopartículas de cobre, utilización de clavijas de cobre y aplicación de peróxido de hidrógeno.

Inmersión en fungicidas

Es una práctica innovadora llevada a cabo en Portugal que consiste en sumergir antes de la plantación, las plantas injertadas y perfectamente soldadas en una solución fúngica durante 50 minutos. Esta técnica no ha sido evaluada científicamente.

Conclusión

Combatir las enfermedades de la madera no es una tarea fácil, ya que los síntomas están influenciados por muchos factores: el clima actúa en el desarrollo de los hongos y en la expresión de los síntomas, la microflora autóctona puede interactuar sobre los hongos que causan las enfermedades de la madera, limitando o previniendo su desarrollo y los sistemas de formación y de poda pueden ser factores relevantes para limitar las infecciones.

Un mejor conocimiento de estas enfermedades y de la interacción con estos factores, ayudaría a entender mejor su forma de actuar. Son muchos los métodos utilizados ya en los viñedos de Europa que parecen ser prometedores aunque requieren aún ser validados científicamente. Aplicar un único método para el manejo de las EMVs solo es parcialmente efectivo, por lo que parece importante conocer y aplicar distintas técnicas preventivas para alcanzar una mayor eficiencia en el manejo de estas enfermedades.

Notas

1 Infórmese de la regulación y los productos registrados en su país para su uso en viveros.
2 El ámbito del artículo es europeo por lo tanto se habla de cuatro productos (N-carboximetil-3-cyano-4 (2,3-diclorofenil) pirrol, fenpiclonil, Esquive WP y Shirlan) sin registro en España, pero sí en otros países europeos.

Agradecimientos

Esta publicación se ha llevado a cabo en el marco del proyecto europeo Winetwork H2020-ISIB-2014-1- Red de intercambio y transferencia de conocimiento innovador entre las regiones vitivinícolas europeas para el incremento de la productividad y la sostenibilidad del sector