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Orellana destaca el potencial de las nuevas tecnologías para lograr una agricultura de precisión

Orellana destaca el potencial de las nuevas tecnologías para lograr una agricultura de precisión

Tecnologías como la robótica, la teledetección, el GPS, el láser o los sensores, siguen perfeccionándose y tienen aún un gran potencial por desarrollar en el sector agrario, que en buena parte va estrechamente ligado al Big data, con el fin de lograr una agricultura de precisión. Con estas palabras inauguraba ayer la directora general de Desarrollo Rural y Política Forestal del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Esperanza Orellana, la jornada sobre el papel de las nuevas tecnologías organizada por el Mapama.

Durante la jornada, celebrada en Madrid, se incidió en la importancia de la agricultura de precisión, cuyo objetivo es  la optimización de la gestión de una parcela desde el punto de vista agronómico, medioambiental y económico.

Una optimización, apuntaba Orellana, que en el ámbito agronómico se realizaría ajustando las prácticas de cultivo a las necesidades de la planta, en el terreno medioambiental reduciendo el impacto vinculado a la actividad agrícola, y en el aspecto económico, aumentando la competitividad a través de una mayor eficiencia de las prácticas agrícolas y del logro de una producción de calidad demandada en el mercado.

Todo ello canalizado mediante una amplia gama de tecnologías que permiten observar, recolectar información sobre el cultivo, emplear dicha información para evaluar con mayor precisión la densidad óptima de siembra, estimar la cantidad adecuada de fertilizantes o de fitosanitarios y predecir con más exactitud el rendimiento y la calidad de producción de los cultivos.

La directora general resaltó asimismo la repercusión que esos avances tecnológicos en agricultura suponen para hacer frente a los grandes retos del siglo, como el cambio climático, un fenómeno ante el cual las nuevas tecnologías permiten a la agricultura anticiparse y adaptarse.

También suponen, apuntó, una herramienta fundamental para afrontar el incremento exponencial de la población mundial, con su consiguiente demanda creciente de alimentos, y para garantizar la competitividad de la agricultura de cara a un mercado en continuo proceso de globalización.

Orellana finalizó su intervención recordando que las nuevas tecnologías mejoran las condiciones de trabajo del agricultor, lo cual, junto con el logro de una agricultura más competitiva de cara al mercado, es imprescindible para garantizar una mejor calidad de vida en el medio rural. Un aspecto de gran importancia, subrayó, de cara a fomentar la inclusión de jóvenes en el sector agrario y luchar contra el despoblamiento rural.

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