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Un estudio de la UCO concluye que las cubiertas vegetales frenan la pérdida de carbono orgánico

Un estudio de la UCO concluye que las cubiertas vegetales frenan la pérdida de carbono orgánico

Durante cuatro años, investigadores de la Universidad de Córdoba (UCO) han analizado distintas  regiones olivareras andaluzas y han concluido que el uso de cubiertas vegetales reduce la erosión y la escorrentía, además de frenar la pérdida de carbono orgánico del suelo.

Los suelos agrícolas tienen un papel prioritario frente al cambio climático. Actúan como sumideros de carbono almacenando grandes cantidades de carbono y reduciendo su concentración en la atmósfera. El carbono es el principal indicador de la fertilidad del suelo, por lo que un aumento de la concentración de este elemento implicaría más alimento y un aire más limpio.

En los olivares mediterráneos se producen elevadas tasas de erosión a causa de una combinación desfavorable: un clima con periodos de precipitaciones intensas, la topografía pronunciada de muchos olivares de montaña y el cultivo tradicional que deja el suelo expuesto, promoviendo la escorrentía, el arrastre del suelo y, consecuentemente, la pérdida de material orgánico relacionado con los sedimentos.

Para conocer si las cubiertas vegetales son una buena estrategia para frenar la pérdida de carbono orgánico del suelo por erosión, un equipo coordinado por el investigador del grupo de investigación de la UCO AGR 126 “Mecanización y Tecnología Rural” de la UCO Francisco Márquez analizó durante cuatro años los efectos de las cubiertas vegetales en la pérdida de carbono orgánico del suelo en comparación con el uso del laboreo convencional.

“Estudiamos las principales zonas olivareras de Andalucía, con 8 fincas en las principales comarcas olivareras con suelos diversos, diferentes tipos de olivar (olivar tradicional, de montaña e intensivo) y con casi todos los tipos de cubiertas vegetales para conocer también la influencia de estos factores en la pérdida de carbono” explica Francisco Márquez “para concluir que las cubiertas vegetales no sólo reducen la erosión y la escorrentía sino que también disminuyen la pérdida de carbono orgánico del suelo en tres cuartas partes en comparación con el laboreo”.

Los datos del estudio revelan que las cubiertas vegetales en el olivar mediterráneo disminuyeron la escorrentía un 37,6% y la erosión un 85,6%, frenando también la pérdida de carbono en un 76,4%. Gracias al manejo conservativo, el suelo del olivar estuvo protegido frente a la lluvia de media a lo largo de cada campaña en un 65,7% mientras que con laboreo la protección del suelo bajó al 22,4% de media.

Una cuestión reseñable del estudio es cómo el sistema de manejo se convierte en el factor principal para controlar la pérdida del carbono orgánico del suelo. Como explica el investigador, “la pérdida de suelo y carbono depende de factores muy puntuales como la intensidad de la lluvia, pero cuando nos fijamos en las cubiertas vegetales vemos que la pérdida de carbono orgánico del suelo ya no depende de la intensidad y de las características de la lluvia, a diferencia de en el laboreo, donde la forma de la lluvia sigue determinando que haya más erosión y con ella más pérdida de carbono”. Esto ocurrió en todo tipo de olivares y de cubiertas analizados.

Este trabajo respalda el uso de las cubiertas vegetales para avanzar hacia olivares más saludables, sostenibles y rentables y convertidos en sumideros de carbono. Los suelos con mayor concentración de carbono tienen mejor estructura, favorecen la absorción del agua y nutrientes por parte de las plantas, haciéndose más productivos, pero también unos importantes aliados en la lucha contra el cambio climático, descontaminando el aire al convertir el suelo en un sumidero de carbono y evitando que este se pierda y acabe contaminado aguas o la atmósfera.