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Arroz Brazal, el arroz de altura cultivado en Aragón

Arroz Brazal, el arroz de altura cultivado en Aragón

Las producciones agrarias que destacan en Aragón son los cereales, la alfalfa y otros cultivos forrajeros, las frutas y las hortalizas. La mayor parte de la superficie agraria está ocupada por estos cultivos a excepción de algunas parcelas en el valle del Ebro en las que los suelos son demasiado salinos y arcillosos. En estas, agricultores como Santos Arcéiz, aprovechan para sembrar arroz Nuovo Maratelli bajo unas condiciones poco habituales para este cultivo, como una altitud límite (500 metros sobre el nivel del mar) y con temperaturas más frías de lo habitual, lo cual alarga el proceso de maduración del grano consiguiendo un producto de mayor calidad.

Elena Martín Seseña. Redacción.

El arroz es un cultivo tropical que requiere mucha humedad y unas temperaturas altas para germinar (entre 30-35º). En España, este cultivo es característico de Sevilla, de la zona del Delta del Ebro y de la Comunidad Valenciana. En menor medida (como cultivo minoritario) se cultiva en el valle del Ebro, debido a la altitud (500 metros sobre el nivel del mar), por sus bajas temperaturas climáticas y por el frío del agua que utilizan para regar, procedente del deshielo de la nieve del Pirineo. Aun así, este cultivo es rentable para sus productores.
“Aragón es la zona más alta de España en la que se produce arroz. Cultivar así es muy difícil por la climatología, entre otros factores limitantes”, ha destacado Santos Arcéiz, agricultor y ganadero de ovino en Zaragoza.

Santos Arcéiz, agricultor y ganadero de ovino en Zaragoza

Arcéiz gestiona 90 hectáreas de cultivo. Sus parcelas están ubicadas en Alera, término municipal de Sádaba. Entre ellas, tiene 5 ha de girasol y de alfalfa, 20 ha de cereal, 52 ha de festuca y 8 ha de arroz. De estas últimas, obtiene una producción de entre 6.000-8.000 kg por ha. Él forma parte de la cooperativa de segundo grado Arrocera del Pirineo, la cual se encarga de poner en el mercado este arroz de altura que se cultiva en zonas de Zaragoza y Huesca, concretamente en Sádaba, Alcolea del Cinca y Ejea de los Caballeros, bajo la marca Arroz Brazal.

Arrocera del Pirineo es por otra parte una Agrupación para Tratamientos Integrados en Agricultura (ATRIA) por lo que cuenta con servicios de asesoramiento para los agricultores, entre otros. Susana Hernández, ingeniero técnico agrícola y gerente de Arrocera del Pirineo, es la que se encarga de estar en contacto con los agricultores, asesorarlos y controlar sus producciones.

“Las condiciones edafoclimáticas que tenemos en nuestra zona por un lado son una ventaja, ya que evitan la presencia de plagas y enfermedades. Gracias a esto son necesarios menos tratamientos fitosanitarios. Por otro lado, también existe el inconveniente de que tenemos menos producción que en otras zonas de cultivo. En Andalucía es fácil recoger 10.000 – 12.000 kg/ha, mientras que en Aragón producciones de 5.000 kg/ha suponen una buena cosecha. Tenemos menos producción, pero de mucha calidad”, ha explicado Hernández.

Susana Hernández, ingeniero técnico agrícola y gerente de Arrocera del Pirineo

Otro inconveniente es que tienen pocas variedades que puedan cultivar debido a la duración de su ciclo (desde que siembras hasta que cosechas son 150 días). Normalmente, el proceso de maduración del grano de arroz en otras zonas, se produce a finales del mes de agosto (con mucho calor) siendo la maduración muy rápida, mientras que, en Aragón, este proceso se produce en el mes de septiembre-octubre, dándose de una forma más lenta y con temperaturas más suaves.

“Nuestros granos de arroz tienen más contenido de almidón, de amilosa, etc., es decir, tiene unas características superiores, pero no es porque gestionemos mejor el cultivo, sino porque las temperaturas van marcando el ritmo de crecimiento y maduración. La calidad que tiene nuestro arroz es debida a cuestiones únicamente climáticas”, ha apuntado la gerente de Arrocera del Pirineo.

 

Características de suelo de las parcelas donde se cultiva Arroz Brazal

La salinidad en el suelo afecta a todos los cultivos excepto al de arroz. Al estar permanentemente inundado las sales están en suspensión, y no se fijan a la raíz, permitiendo el desarrollo de la planta y evitando la asfixia radicular que, por ejemplo, se produciría en otros cultivos como la cebada.

En el valle del Ebro hay algunas parcelas que tienen mucho contenido en sal y por eso están destinadas a la producción de arroz. Estas fincas también tienen suelos muy arcillosos, que no filtran bien, algo que beneficia al cultivo de arroz, porque retiene el agua durante todo el invierno, contribuyendo al aprovechamiento sostenible de este recurso limitado (sin malgastar el agua).

En este sentido, la sequía generalizada está trayendo problemas también a esta zona. Según ha apuntado Hernández, en Aragón tienen poca capacidad de almacenamiento de agua, lo que puede ocasionar una falta de recursos para el mes más caluroso del año (agosto) y en agosto el cultivo todavía necesita agua para acabar su ciclo. Por eso, este año Arrocera del Pirineo no va a llegar a las 1.000 hectáreas cultivadas (limitando las siembras a unas 900 hectáreas).

 

Futuro del sector arrocero

“A nivel general el cultivo del arroz está ‘cayendo en picado’, sobre todo, en Aragón. Hace diez años había unas 14.000 ha y ahora no llegamos ni a 4.000 ha cultivadas. Nosotros hemos perdido un 70% de la superficie debido a muchas causas, entre las que se encuentra el poco reconocimiento de la Política Agraria Común (PAC) al sector arrocero y el escaso relevo generacional que existe (algo que afecta no solo a este cultivo sino a todas las zonas rurales)”, ha destacado la gerente de Arrocera del Pirineo.

Por otro lado, a nivel nacional, este cultivo también tiene muchos problemas con las malas hierbas. “Cada vez hay menos herbicidas con los que hacer frente o combatir este problema por lo que al final va a llegar el momento en el que los agricultores dejen de poner arroz en sus parcelas, ya que no tienen herramientas para controlarlas”, han expresado Hernández coincidiendo con Santos Arcéiz.

A nivel de variedades, Hernández ha explicado que las casas de semillas están apostando mucho por la genética, concretamente, por variedades de ciclo más corto para que tengan menos consumo de agua, variedades que sean más resistentes a la salinidad o a las bajas temperaturas. “El mayor reto a nivel de cambio climático es el consumo del agua. La sequía es el factor más limitante”, ha declarado.

Entre los objetivos y retos a los que se enfrenta Arrocera del Pirineo a nivel productivo, está el de recuperar superficie cultivada, “porque si no hay arroz nada de esto tiene sentido. Tenemos un molino con capacidad para 10.000-12.000 toneladas de arroz al año, cantidad que no procesamos por falta de producción. Sabemos que es una labor muy complicada y para ello, la cooperativa está arrendando fincas y cultivándolas para tener una producción asegurada. Llevamos haciendo esto los tres últimos años, el primero arrendamos 30 ha, el segundo fueron 45 ha y este año vamos a sembrar 69 ha”, ha afirmado Hernández.

 

Subproductos del arroz, una actividad sostenible

El primero de los tres subproductos que se obtienen desde que entra el arroz cáscara hasta que sale blanco, es la cascarilla de arroz. La utilizan para las camas de los pollos en explotaciones avícolas. La mayoría de estas explotaciones están en integradoras y una de las exigencias para estar en integradoras es que la cama de los pollos sea de cascarilla de arroz porque mejora el bienestar animal. Arrocera del Pirineo vende la cascarilla de arroz a explotaciones avícolas, sobre todo de Huesca, en pacas de entre 800 y 1.000 kg. El subproducto de la cascarilla suele ser entre un 18-20% del peso del arroz (por cada tonelada de arroz que entra, de cascarilla se obtienen unos 200 kg).

El segundo subproducto es el cilindro (el polvillo que sale al friccionar el arroz), el cual utilizan las fábricas de pienso para dar valor a los compuestos que hacen para alimentación animal. Por último, el arroz partido o los granos partidos también suelen ir directamente a alimentación animal, generalmente, de mascotas.

 

El arroz de altura con aplicación de altura

En el cultivo del arroz tampoco se innova demasiado, según ha comentado Hernández, pero en Arrocera del Pirineo ven muchas posibilidades a la aplicación de tratamientos fitosanitarios con drones. La cooperativa está pendiente de realizar un ensayo con drones para realizar un tratamiento, pero aún tienen que recibir la autorización de Sanidad Vegetal.

“Nos lanzaremos con el proyecto cuando cambien la reglamentación y la aplicación con drones no esté considerada como tratamiento aéreo, cuestión que parece que ya se está valorando por las autoridades correspondientes”, ha destacado Hernández, añadiendo que esta técnica evitaría daños en la planta, ya que no habría que entrar con el tractor en ninguna fase del cultivo. Con el drone, se pasa por encima y se aplica de forma uniforme, evitando solapes al ir dirigido con GPS”.

Por otro lado, Arrocera del Pirineo forma parte de un proyecto de economía circular con otras entidades del sector, que consiste principalmente en utilizar la cascarilla del arroz para elaborar envases alimentarios biodegradables como alternativa al plástico. La iniciativa que empezó hace un año ya tiene un prototipo hecho y en breve comenzará a desarrollarse a nivel industrial, teniendo en cuenta costes y demás.

 

Arroz Brazal: una marca consolidada en el mercado nacional

En 2017 la cooperativa de segundo grado se sometió a un cambio de estrategia empresarial (comercial) con nuevas incorporaciones al equipo y nuevos puestos de trabajo, dando mucho más valor a la marca Arroz Brazal. Hasta entonces lo que hacía la cooperativa era comercializar la mayor parte del producto a granel (95%) y el resto se vendía bajo la marca Brazal (5%). Con ese cambio, hace cinco años la compañía se centró en la marca y poco a poco fue quitándole porcentaje al granel.

“En estos últimos cinco años hemos duplicado los kilos que vendemos con la marca Brazal. Hemos pasado de 600.000 kg a 1.200.000 kg y facturamos el triple porque hemos incorporado nuevas variedades, nuevos productos, etc. El objetivo a corto plazo es comercializar toda nuestra producción bajo la marca Brazal”, ha apuntado Hernández.
Arrocera del Pirineo con Arroz Brazal trabaja con todos los canales de comercialización, desde las tiendas de alimentación y cadenas de supermercados (60%) hasta el canal Horeca (40%). En cuanto a la exportación, es muy poca cantidad de arroz la que se exporta. Supone un 2% de su facturación. Empezaron con Francia, Reino Unido y Alemania, y también tienen algún distribuidor pequeño en Filipinas, Bélgica y Países Bajos.