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Cerezas Cherries Glamour, a 450 euros el kilo

Cerezas Cherries Glamour, a 450 euros el kilo

En sus invernaderos de Almacelles, Sucs (Lleida) y Belver de Cinca (Huesca), la empresa Edoa ha acabado la recogida de las cerezas Cherries Glamour de entre 26 y 32 milímetros. Edoa presume de vender las cerezas más caras del mundo, unas semanas antes de la cosecha convencional. Las de mayor tamaño las venden a 65 euros por kilo. En Londres, en Harrods, el kilo se ha llegado a vender 450 euros, según el director comercial de Edoa, Óscar Ortiz.

Rosa Matas. Periodista

Premio a la Innovación Tecnológica Agroalimentaria (PITA) de la Conselleria de Agricultura 2010, Cherries Glamour es el sueño de cuatro amigos y compañeros de trabajo en una empresa de la familia Raventós dedicada a la cereza convencional, que ahora forma parte del accionariado. En un tiempo de descanso, mientras preparaban una campaña de comercialización, se plantearon el dinero que podría hacerse adelantando la cosecha unas semanas, utilizando invernaderos, en una tierra en la que los termómetros llegan a -7ºC algunas noches de invierno.

Eduard Rosell, David Satué, Óscar Ortiz y Arcadi Calderó consiguieron cerezos que florecían en enero y dieron a su proyecto el nombre de sus iniciales: Edoa. A la empresa se incorporaron en la primera ampliación Juan Antonio Ruiz y Gorka Ruiz y después, Finca San Miguel, de la familia Raventòs, que cuenta con una innovadora central en Río Cinca, en Torrente de Cinca.

Durante los primeros años pensaron también en aplicar la misma fórmula en albaricoqueros, pero con el tiempo lo descartaron. “Hemos trabajado el albaricoque, pero la gente no está dispuesta a gastarse tanto dinero. Es un producto interesante para producir en el invernadero pero no con el nivel de precio de la cereza”, apunta Arcadi Calderó.

 

Un largo proceso de selección e investigación

Las variedades de cereza Brooks y Prima Giant, que son las principales, suponen el 90% de su producción. Florecen en enero. Después de Reyes, cuando en Lleida dominan las nieblas y las temperaturas pueden llegar a más de -10ºC, huele a primavera en los invernaderos de Edoa.

La empresa está investigando en el campo de atmósfera, en aumentar niveles de CO2 para incrementar niveles de fotosíntesis, en mejorar nivel de azúcar y firmeza, trabaja con sistemas de formación de los árboles que se adecuan mejor al invernadero y ha retrasado el inicio de la cosecha hasta mediados de marzo.

“Uno de los errores que cometimos fue ir a buscar variedades más precoces para recolectar mucho más pronto. El secreto es llegar antes que el campo, pero no hace falta que sea muchísimo antes. El cliente paga si la cereza es de calidad excepcional. Para eso necesitamos producir calibres 30-32. Nuestra gama de calibres va de 28 a 32 cuando en el campo lo normal es de 22 a 28 o 30”, explica uno de los socios fundadores, el ingeniero agrónomo Arcadi Calderó.

El también socio fundador, Óscar Ortiz, precisa que en variedades han hecho cambios importantes y cita como ejemplo la elección de Earlise. “Es una variedad con la que empezamos, que ahora hemos descartado porque tenía una vida útil corta, de tres días. La recolectabas del árbol y al cabo de tres días la fruta se marchitaba, estaba blanda, se destrozaba. Empezamos creyendo  mucho en ella, porque es muy precoz, pero realmente fue nefasta porque no podía viajar”.

Ortiz señala que la consolidación de las Cherries Glamour  hizo que empresas de la Patagonia chilena o Nueva Zelanda descubrieran que había un hueco interesante de mercado en marzo y que podían, con tecnología, conservar la frutay alargar más su campaña ocupando la primera quincena de ese mes, lo que unido a la desaparición del mercado ruso por el veto de 2014, les ha obligado a desplazar el calendario unas semanas.

Calderó y Ortiz recuerdan que el primer invernadero era un campo de experimentación en todos los sentidos. “Ha habido una selección genética muy importante y un enorme trabajo en gestión climatológica de la plantación”, recalca Ortiz.

Este año Edoa cerrará la campaña con una producción de 72.000 kilos y una facturación cercana a los 2 millones de euros, con una ligera reducción de beneficios por el impacto en los costes de producción del coronavirus que ha reducido la disponibilidad de las bodegas de aviones para exportar y ha encarecido sus precios.

La pandemia no ha cambiado los mercados, pero sí las cantidadades. “Hay más volumen puesto en zonas como Kuwait, Dubai y Qatar, menos en la zona asiática, en Malasia y Singapur y también menos en Alemania. En el resto –Francia, Reino Unido, Bélgica, Holanda o España– las ventas son similares a otros años. El consumo de la tienda gourmet se ha desplazado ligeramente al supermercado. En España trabajan con Corte Inglés y con Grup Ametller.