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Ovejas y corderos monitorizados en Granja AGM

Ovejas y corderos monitorizados en Granja AGM

Instalar dispositivos que monitoricen dato a dato cada fase de la cría de una granja se extiende de la ganadería intensiva de aves y cerdos al resto de especies ganaderas. La Granja de Desarrollo Ovino A.G.M. usa el big data para saber exactamente qué factores influyen más en la producción de leche y carne.

CÉSAR MARCOS. Periodista agroalimentario

La Granja AGM se trata de una explotación en intensivo de ovejas de raza Assaf para la producción de leche, carne de lechazo, venta de sementales y corderos de reposición y otros productos derivados. Estamos en Olmedo (Valladolid). La regenta Alberto García Torés, que además realiza labores de asesoramiento a otros productores de leche de ovino, a asociaciones de ganadero y a otras entidades públicas y privadas.

 

Todo bajo control

Panel de la sala de monitorización

Panel de la sala de monitorización

Desde los albores de la actividad se planteó que debía profesionalizarse y que pudiera analizar en todo momento desde un punto de vista de costes e ingresos todos los aspectos que concurren en una explotación ganadera, tanto desde el punto de vista sanitario, como financiero, genético y de manejo.

Para ello, se adecuaron las instalaciones para 2.000 ovejas, disponiendo de cintas de distribución de alimentos y sala de ordeño con anexos. También se habilitó una sala específica para la lactancia artificial, con capacidad de 500 corderos, con ambiente controlado.

Pero lo que “nos hace peculiar es el elevado grado de automatización de las instalaciones y el uso de dispositivos que capturan datos de cualquier actividad en la granja”, sostiene Alberto. Desde la sala de ordeño, “donde se calcula el volumen recogido”, comienza a explicar el ganadero, pasando por sensores de temperatura, hasta  los sistemas de ventilación.

Los datos recopilados se envían a la “nube”, desde donde se consultan desde un PC, tablet o smartphone. Mediante una sola plataforma de gestión de la información, es el ganadero quien toma las decisiones en tiempo real en cada fase del proceso de cría y en la producción de leche y carne.

 

El salto digital, ¿por qué en ovino?

Sala de ordeño

Sala de ordeño

No es habitual que  ganaderías de ovino que se recurra a una intensa automatización y digitalización. “Es más propio en granjas intensivas de aves y cerdos”, señala el propietario de la Granja AGM. A más densidad de animales, mejor amortización del coste en innovación tecnológica. Pero Alberto ha dado el paso por el aumento de productividad descansando la gestión de las operaciones en la diana del big data.

De casta le viene al galgo y la apuesta por la innovación no responde a la improvisación. En estos últimos años, la explotación está participando en proyectos de I+D+i, promovidos por centros de investigación, empresas y organismos públicos, puesto que sólo pueden lograr nuevos horizontes comerciales ampliando sus objetivos productivos, mejorando la eficacia de los procesos y preparando a la granja para poder incluir la transformación del producto para comercializar de forma directa.

 

Innovación en bienestar animal y medioambiental

Alberto García Torés

Alberto García Torés

La Granja AGM trabaja en varios campos en innovación continua en el manejo, los procesos, la calidad de vida de los animales, el bienestar, la reducción del consumo de antibióticos por productos naturales, etc. Alberto García Torés pone ejemplos.

Este sistema informatiza los procesos del manejo diario del ganado en la explotación. Todas las acciones que se realizan en ella tienen su reflejo en las pantallas táctiles instaladas, de forma que se pueden analizar, evaluar e imputar su coste a cada una de esas acciones. El objetivo: facilitar el que en todo momento se sepa el coste y la rentabilidad.

Hemos aplicado un sistema informático con el que conseguimos controlar y disminuir la emisión de amoniaco y otros gases nocivos, tanto para la salud de los corderos como para la de los humanos”, cuenta Alberto G. Torés

“Con este sistema, se consigue la integración de las innovaciones implantadas en años anteriores, como el sistema automático de alimentación, el sistema de humidificación ambiental, el sistema de ventilación de la nave 2, etc., de forma que se logra tener controlado domóticamente todo el proceso que garantiza el bienestar animal, a la vez que se controla perfectamente los costes de cada uno de los procesos que se realizan en la explotación”, reitera Alberto.

 

Más dependencias con ADN en innovación

Ovejas en sala de ordeño

Ovejas en sala de ordeño

Además, la Granja AGM, dispone de un laboratorio, “donde analizamos la calidad del calostro que será consumido por nuestros corderos en la nave de lactación, este calostro es pasteurizado y congelado para homogenizarlo”, afirma el ganadero. También se recogen todas las muestras de sangre de sus futuras reproductoras para ser conservadas hasta su envío al Centro de Mejora Genética para su análisis de ADN y Scrapie. En la farmacia de la granja, se encuentran  los documentos oficiales de recetas y libro de explotación, donde se registran todas las altas y bajas de animales y libros de animales tratados con sus correspondientes vacunas.

En este laboratorio tenemos almacenados los microchip o bolo ruminal, que serán introducidos en el estómago de las futuras reproductoras para su seguimiento individualizado e informatizado”, prosigue el ganadero

Todos los datos que se recogen en la explotación de fertilidad, prolificidad, árboles genealógicos, animales tratados, etc. son incorporados a su base de datos genética a través de Pda con lector de microchip. Estos datos son pasados al ordenador mediante sincronizaciones y con todos estos datos analizamos cuales son los animales más productivos y por consiguiente deben de ser los elegidos para que sus hijas se queden como futuras reproductoras tanto para su granja como para otras granjas de Europa.

 

Los frutos llegan

Con la inversión tecnológica aplicada a pie de granja, la meta se ha alcanzado: el aumento de la producción creciera en casi un 30 % en cinco años. Su producción llega hasta los 600.000 litros anuales y prácticamente, el 100% de la facturación procede de la exportación, ya que la leche que produce la Granja AGM se vende en Portugal y Italia. Los sementales y futuras reproductoras se exportan a casi todos los países de la Unión Europea, como futuros animales de producción.

“Durante estos trece años de vida, hemos realizado muchos proyectos de I+D+I, unos con ayudas públicas y otros con recursos propios, pero sobre todo basados en la mejora constante o bien de los procesos, o de los productos finales”, manifiesta Alberto, quien reflexiona en voz alta: “Estamos pasando de ser un oficio o medio de vida en el medio rural con grandes posibilidades de desaparición, a convertirnos en una empresa en zonas rurales con creación de empleo y capacidad económica”. Es una de los métodos de atraer a nuevos jóvenes al sector.

 

 

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