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Éxito en el primer ensayo de un proyecto europeo de inteligencia artificial y robótica en viñedo

Éxito en el primer ensayo de un proyecto europeo de inteligencia artificial y robótica en viñedo

FlexiGroBots es un proyecto subvencionado con siete millones de euros por el programa marco europeo Horizonte 2020, que arrancó el 1 de enero de 2021 y se extenderá tres años desde esta fecha. En él participa Seresco y se está llevando a cabo en los viñedos de las Bodegas Terras Gaudas, concretamente en el viñedo de O Rosal, para probar los robots del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

La idea central de FlexiGroBots parte de la necesidad de hacer lo más rentable posible la automatización de las tareas de campo mediante robots. Con el diseño de estos artefactos automatizados se pretende optimizar el uso de medios robóticos terrestres y aéreos, de forma combinada y centralizada en una plataforma.

FlexiGroBots propone una plataforma para el desarrollo de aplicaciones y sistemas multi-robot heterogéneos que permitirá:

  • Mayor versatilidad mediante el uso de los mismos robots para diferentes tareas de observación e intervención, en diferentes misiones.
  • Mayor cooperación entre robots heterogéneos (terrestres y aéreos) para realizar misiones más complejas.
  • Obtención de datos más valiosos para generar conocimientos precisos sobre los campos, los cultivos y las operaciones robóticas mediante la combinación de datos de sensores de IoT, satélites y datos recopilados por los robots.
  • Mayor autonomía para la adaptación en tiempo real de los planes de la misión, así como el comportamiento del robot a nivel de cultivo.
  • Mayor precisión para realizar tareas específicas de forma muy localizada, ganando precisión y abaratando costes.

La iniciativa reúne a un total de 16 partners de España, Holanda, Bélgica, Finlandia, Alemania, Lituania, Serbia y Letonia. Entre los españoles, destacan Seresco, ATOS, CAR-CSIC (Centro de Automática y Robótica), y Bodegas Terras Gauda.

En este sentido, se llevarán a cabo tres proyectos pilotos: España en viñedos; Finlandia en varios tipos de semillas; y Serbia y Lituania en arándanos.

El consorcio internacional trabaja en perfilar una herramienta que permita realizar operaciones con la máxima precisión, de forma muy delimitada, para poder adoptar decisiones inmediatas basadas en la evidencia de los datos.

La interrelación e interpretación de estos datos obtenidos mediante este sistema es de gran valía ya que proporcionará conocimientos muy exactos sobre los estados de la vid y de los diferentes terrenos para determinar cuáles son los cuidados precisos en cada momento.

 

Completada la primera fase del proyecto

La verificación se ha realizado con el apoyo de drones, que han facilitado imágenes aéreas en tiempo real sobre el estado sanitario de las parcelas y de los racimos.

En una próxima fase, está previsto que los robots terrestres, equipados con sensores y visión artificial, puedan ser programados para acudir a los lugares concretos en los que hay que intervenir, una vez que ratifiquen que la información y las imágenes recibidas son correctas.

Una de las principales ventajas de la utilización de robots de observación vitícola es que la aplicación de tratamientos localizados permitirá, entre otras cuestiones, reducir la huella medioambiental y generar impacto positivo en la conservación del entorno.

El empleo de la robótica en el viñedo permite acortar los tiempos e iniciar con mayor rapidez los procesos que se siguen para la elaboración de los vinos, lo que redunda en una mejor calidad.

Una de sus funcionalidades es el traslado de las cajas con las uvas ya recolectadas por los vendimiadores desde las líneas de espalderas hasta la cabecera, donde las recoge un remolque para su traslado a la bodega.

“Nuestro interés es aplicar la ciencia a la viña para mejorar en sostenibilidad y eficacia, combinando el buen hacer y la profesionalidad del equipo humano con las posibilidades que nos aportan la inteligencia artificial, la robótica y el Big data en cuanto a innovación y eficiencia”, ha explicado Emilio Rodríguez Canas, director enológico de Terras Gauda.

Asimismo, incide positivamente en la prevención de riesgos laborales, ya que reduce el peso de la carga a los trabajadores. En este sentido, el objetivo que se persigue es la coordinación y perfecta interactuación entre el robot y el equipo humano.

“En Terras Gauda contamos con 160 hectáreas de viñedo propias, con parcelas muy diferenciadas, en las que cultivamos tres variedades autóctonas: Albariño, Caíño Blanco y Loureiro. Tener toda esta información significa un importante avance en la optimización de recursos y una mejora de la sostenibilidad medioambiental y de la calidad de la uva para la producción”, ha destacado Emilio.

Seresco coordina el piloto español en los viñedos gracias a la experiencia que acumula con el desarrollo de su plataforma global de agricultura de precisión Cultiva para la observación continua de su explotación de forma sencilla y visual, apoyando al agricultor en la toma de decisiones.

Los socios del proyecto son Atos (España), CSIC (España), Seresco (España), Bodegas Terras Gauda (España), Centre for European Policy Studies -CEPS (Bélgica), Wageningen University & Research (Países Bajos), International Data Spaces Association – IDSA (Alemania), BioSense Institute (Serbia), Zeleni hit (Serbia), Art 21 (Lituania), AgriFood Lithuania, Agrosmart (Letonia), Probot OY (Finlandia), Natural Resources Institute Finland – LUKE (Finlandia), VTT Technical Research Centre (Finlandia), y MTECH Digital Solutions (Finlandia).