Control Biológico

Control en invernadero del virus de Nueva Delhi de la hoja rizada del tomate

Control en invernadero del virus de Nueva Delhi de la hoja rizada del tomate

A lo largo del año 2013 apareció una nueva enfermedad en calabacín, tanto en campo como en invernadero, principalmente en Andalucía y Murcia. Los síntomas observados en las plantas afectadas consistían en un rizado de las hojas jóvenes, hacia el envés y también hacia el haz, y un amarilleo intenso. Muchas plantas presentaron parada del crecimiento con síntomas en los frutos en forma de una rizadura suave en la piel del fruto joven. En infecciones tempranas producidas en torno al verano de 2013, se observaron intensos síntomas, llegando incluso las plantas a detener su desarrollo, sin llegar a dar frutos. Durante el verano y el otoño de 2013, esta enfermedad se ha extendido, afectando también a cultivos tardíos de melón y generando una enorme inquietud en el sector.

Dirk Janssen, Leticia Ruiz, Almudena Simón y Carmen García.
Departamento de Virología. IFAPA. Centro de La Mojonera (Almería).

Se ha identificado como causa de esta enfermedad a un geminivirus correspondiente a una cepa de Tomato leaf curl New Delhi virus, o virus de Nueva Delhi de la hoja rizada del tomate (ToLCNDV). Es un virus de la familia Geminiviridae y del género Begomovirus y, al igual que otros begomovirus como el virus de la cuchara TYLCV, ToLCNDV tiene un genoma de DNA circular de cadena sencilla.  Pero a diferencia de TYLCV, tiene dos componentes, el DNA A y el DNA B. Además presentan en algunos casos los componentes conocidos como DNAβ o betasatélites que tienen propiedades importantes relacionadas con la determinación de la gravedad de los síntomas y, quizá, de la gama de huéspedes.

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Foto 1. Planta de calabacín infectada por ToLCNDV con hojas jóvenes que están rizadas, enrolladas hacia el envés a lo largo del nervio principal con clorosis y deformaciones.

El ToLCNDV era inicialmente confinado al subcontinente indio en los años 90, pero recientemente se ha ido expandiendo hacia otras zonas de Asia, como Pakistán, Bangladesh, Tailandia y Taiwán. En muchos de estos países, el virus produce enfermedad en los principales cultivos de solanáceas, como tomate, pimiento, y patata, y en especies espontáneas de la misma familia, como Solanum nigrum. En estos países, se han visto también cepas de ToLCNDV afectando a cultivos de cucurbitáceas tales como pepino, melón, sandía y calabaza.

Los primeros ensayos realizados han mostrado que el ToLCNDV encontrado en España puede infectar las cuatro especies hortícolas de cucurbitáceas más importantes: sandía, melón, calabacín y pepino. También hemos o se ha detectado el virus en algunas especies espontáneas. La especie de la judía ha resultado inmune al virus. La foto 1 muestra los daños detectados en hojas jóvenes de calabacín y la foto 2 los daños en los frutos.

 

Daños en cultivos en España

Durante 2013, la presencia de ToLCNDV se ha registrado sobre todo en calabacín, seguido en importancia por el melón, pepino (foto 3) y finalmente se han detectado algunos casos en sandía (foto 4). En la provincia de Almería, la afección de calabacín se vio a partir de julio-agosto, y la superficie afectada subió hasta noviembre; a partir de diciembre y enero hubo un descenso drástico en los cultivos afectados, conforme bajaron las poblaciones de mosca blanca. Las parcelas afectadas fueron sobre todo de calabacín, pero también había algunos casos en melón, asociados a muy bajos niveles de mosca blanca.

Durante la primavera de 2014 se considera que la situación de los cultivos de cucurbitáceas en Almería respecto a la presencia de ToLCNDV se ha estabilizado, no produciendo daño económico. En sandía se han llegado a observar síntomas similares a los producidos en otras especies de cucurbitáceas: rizado y amarilleo foliar, filimorfismo apical y una falta generalizada de vigor.

 

Transmisión del virus a las plantas

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Foto 2. Fruto de calabacín infectado por ToLCNDV, con reducción de tamaño y la piel rugosa.

ToLCNDV es transmitido a través de la mosca blanca del tabaco, Bemisia tabaci. Dicha transmisión ocurre de manera persistente y circulativa. Cuando la mosca se alimenta de plantas enfermas puede succionar begomovirus; así, el insecto adquiere el patógeno y tras un periodo de latencia se da una circulación efectiva del virus hasta las glándulas salivares de la boca del insecto, desde donde puede transmitirlo a una planta sana.

Además, el virus puede tener tiempos de persistencia en el insecto muy largos, de más de 20 días, coincidiendo con aproximadamente la duración de vida de un adulto de B. tabaci. La eficiencia de transmisión de ToLCNDV por un adulto de B. tabaci es muy alta: estudios realizados en IFAPA (Centro de La Mojonera) encontraron ratios del 95% de infección en calabacín (una mosca por planta). Estos ratios son bastante mayores a los encontrados para el virus de la cuchara en tomate, que van de un 40 a un 50%.

Los begomovirus no se transmiten por contacto o por rozamiento entre plantas. Para evaluar el riesgo de infección durante las labores de manejo del cultivo, hemos intentado trasmitir el virus en plántulas de pimiento mediante rozamiento con hojas de calabacín infectado. Pero éstos y otros experimentos realizados en este sentido, no han permitido reproducir la enfermedad en las plantas inoculadas y, por tanto, no tenemos indicios de que esto pudiera ocurrir en el campo. Tampoco está descrita su transmisión por semilla. Las fuentes de inóculo y reservorios serán las plantas infectadas, así como algunas plantas silvestres, otros cultivos y los restos de cultivo abandonados.

 

Medidas de control

Ya que la presencia de ToLCNDV en España es muy reciente, todavía no hay mucha experiencia en el control de este virus. Sin embargo, existe un historial extenso de virus transmitidos por mosca blanca en cultivos de invernadero, y hay mucha experiencia acumulada con diferentes estrategias de control de estos virus, de la cual se deduce que sin duda la mejor opción para el control es mediante estrategias de control integrado del vector, B. tabaci, y así minimizar la incidencia del virus.

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Foto 3. Planta de pepino infectada por ToLCNDV con mosaico y amarilleo internervial en hojas jóvenes, que además presentan enrollado y amarilleo marginal.

Métodos únicamente basados en químicos de síntesis para el control de virus e insectos vectores eran habituales en el pasado pero llevaron a la aparición de poblaciones de vectores resistentes y por tanto, hicieron ineficaz esta estrategia. Ha sido la creciente exigencia del mercado para hortícolas libres de residuos y la entrada en el año 2000 en el sur de España del virus de la venas amarillas del pepino, también transmitido por mosca blanca, lo que ha puesto en evidencia la absoluta necesidad de un cambio radical en la forma de hacer protección de cultivos.

Como primera medida se estableció la obligación de instalar mallas anti-insectos en las ventanas laterales y cenitales para excluir la entrada del vector, así como la instalación de dobles puertas de entrada (foto 5).  Ya en los 90, los productores de tomate consiguieron un mejor control del virus del rizado amarillo del tomate, el virus de la cuchara, tras hermetizar sus invernaderos.

Ahora que estamos ante un virus similar al de la cuchara, pero transmitido con aún más eficiencia por la mosca blanca, evitar que los vectores entren en los invernaderos y se acerquen a los cultivos, a través de una buena  hermeticidad del invernadero, se considera un factor primordial y un condicionante muy a tener en cuenta, especialmente en las plantaciones venideras de cucurbitáceas donde las condiciones climáticas incidirán en un aumento de la presencia y actividad del vector y por consiguiente, de los riesgos de transmisión de virus.

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Foto 4. Detalle de plántula de sandía presentando hojas apicales rizados y enrollados hacia el envés (arriba) y de una planta más desarrollada con síntomas de moteado clorótico y amarilleo en hojas viejas (abajo).

Otra de las medidas tomadas tras la dispersión del virus de las venas amarillas del pepino, redundó en aspectos de higiene en toda la actividad agrícola, tanto dentro como fuera de los invernaderos, desde antes de iniciar la siembra hasta después de finalizar los cultivos.  La eliminación de potenciales focos de insectos vectores y de virus era igualmente fundamental para conseguir un mejor control. Finalmente, la aplicación de control integrado utilizando el control biológico, a partir de 2007, significó un antes y después en el control de insectos vectores de virus en hortícolas de Almería. El uso de organismos como Eretmocerus mundus, Nesidiocoris tenuis y Amblyseius swirskii, y de fitosanitarios respectuosos con la fauna auxiliar, produjo un cambio radical en la incidencia de virus en la mayoría de los cultivos.

Por tanto, también en el caso de un virus como el ToLCNDV, transmitido con tanta eficiencia por la mosca blanca, el control tiene que ser efectivo y sostenible. Y sin duda se conseguirá mediante un control integrado haciendo uso de medidas fitosanitarias, estructurales e higiénicas:
1. Medidas de carácter fitosanitario:

  • Hace falta controlar las poblaciones de mosca blanca de manera que se minimice en todo momento la presencia del insecto, bien mediante un control biológico continuo eficaz, bien mediante tratamientos químicos respetuosos con auxiliares, conjuntamente con el uso de todas aquellas prácticas culturales que ayuden a reducir el vector (trampas cromotrópicas). En caso de tratamientos químicos, hay que alternar las aplicaciones con productos de distintos grupos químicos.
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    Foto 5. Doble puerta de entrada de invernadero.

  • Utilizar de manera masiva las trampas cromotrópicas (foto 6) para seguimiento y captura del insecto vector, previo incluso, al momento de la plantación.
  • Todo material vegetal procedente de semillero, ha de estar sano y libre del vector, y estar provisto de su correspondiente pasaporte fitosanitario.

2. Medidas de carácter estructural:

  • La estructura del invernadero debe mantener una hermeticidad completa que impida el paso de insectos vectores (foto 7).
  • Las mallas instaladas en las bandas laterales y cenitales del invernadero deben tener una densidad mínima que impida la entrada del insecto vector (preferible 10 x 20 hilos/cm² o superior). Los faldones tienen que ser enterrados en bandas para evitar corrientes de aire. Es aconsejable instalar una manta térmica por el perímetro o por todo el invernadero, bien sellada al suelo y encima del tejido de alambre (foto 8).
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    Foto 6. Trampas cromotrópicas colgadas en un invernadero de calabacín.

  • Es imprescindible y obligatoria la colocación de una doble puerta, o puerta y malla en las entradas del invernadero y un uso correcto de las mismas.
  • Se debe colocar una manta térmica sobre el cultivo libre del vector, desde el inicio hasta que agronómicamente sea recomendable retirarla (foto 9).

3. Medidas de carácter higiénico:

  • Antes de la siembra hay que eliminar todos los restos del cultivo anterior así como de las malas hierbas.
  • Cuando el cultivo precedente haya tenido problemas por virus, hay que tratar la estructura, sobre todo en estructuras de palos e invernaderos viejos, y donde se cultivan repetidamente cultivos de las mismas familias botánicas. En este caso podría ser importante utilizar insecticidas específicos.
  • También antes de la siembra y continuando después de la siembra, se deben colocar trampas cromotrópicas (200-300 trampas/ha). Se recomienda colocar rollos amarillos adhesivos en el perímetro y bajo los puntos de ventilación.
  • Se debería vigilar directamente la presencia de mosca blanca, y vigilar por si ocurren efectos colaterales sobre organismos auxiliares como Nesidiocoris o Eretmocerus.
  • Es importante proteger bien la planta durante su transporte desde el semillero. Si hay riesgo de contaminación, se debe aplicar un tratamiento sobre la bandeja con productos sistémicos y autorizados.
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    Foto 7. Malla delante de un ventilador instalado en el invernadero para evitar la entrada de vectores de ToLCNDV.

  •  La malla térmica colocada sobre las plántulas después de la siembra debe tener un ancho mínimo de 1 metro, lo que permite mantener la planta aislada durante al menos tres semanas. Lo ideal sería que fuese en forma de tunelillo, procurando enterrar bien la manta en sus bordes. Esto permite mantener el cultivo aislado durante más tiempo, de manera que la planta vegeta mejor y se producen menos riesgos fitosanitarios.
  • La manta también puede entrañar algunos riesgos: puede causar una deformación de las hojas, aumentar la condensación de humedad sobre las mismas, y provocar más enfermedades. En caso de que sea necesario, hay que dar un tratamiento vía riego con productos autorizados. También se puede aplicar azufre (25-30 kg/ha) como repelente fuera del túnel, lo que genera un ambiente hostil para las plagas.
  • Al retirar la manta térmica es el momento de realizar sueltas de organismos de control biológico, pero antes hay que hacer una valoración de la presencia de Bemisia tabaci, y/o si hay indicios (síntomas) de ToLCNDV. En caso afirmativo hay que aplicar un tratamiento específico. Se condiciona a la suelta de auxiliares el plazo de seguridad para los organismos de control biológico. Como organismos se puede utilizar Amblyseius swirskii en sobres (100-125 ind/cm²), a un ratio de 1 sobre/2 plantas, incluyendo refuerzos en las zonas más expuestas (ventanas,  bandas, puertas, etc.)
    foto 8

    Foto 8. Instalación de manta térmica para excluir la entrada de mosca blanca en el invernadero. Vista desde el exterior (arriba) e interior (abajo).

  • Una vez instalado el cultivo, si aparece el virus en forma de plantas sintomáticas, se deben arrancar y eliminar inmediatamente las que han sido afectadas por el virus desde el inicio del cultivo, mediante un embolsado y deshidratación, con entrega a un gestor autorizado de residuos vegetales. Posteriormente, según criterio técnico, y en función del virus específico y su presencia, se debe proceder a la eliminación de las plantas mediante transporte en camiones o contenedores cerrados, a los centros de tratamiento de residuos vegetales. En caso de plantas afectadas por virus transmitidos por insectos vectores se tratarán con insecticidas antes de su retirada de la parcela.
  • En general, se tienen que intensificar las medidas de limpieza de restos vegetales y malas hierbas en el invernadero y alrededores, dejando más de 1 metro de perímetro limpio de malas hierbas.
  • Si al finalizar el cultivo, éste está limpio, se podrá eliminar conforme a la normativa. Si está afectado por virus, hay que aplicar un tratamiento con productos respetuosos para controlar el vector y eliminar los restos vegetales correctamente.

 

Otras medidas de control

Una de las herramientas principales de cualquier estrategia de control frente virus la constituyen los cultivares resistentes. Dado que el calabacín ha resultado ser el cultivo que más ha sufrido por ToLCNDV, será este cultivo el que más requiera de dicha herramienta. No obstante, hasta hoy el uso de resistencias en calabacín no estaba muy extendido y se limita a virus transmitidos por pulgón (virus del mosaico del pepino, virus de las manchas anulares de la papaya, virus del mosaico 2 de la sandía, y virus del mosaico amarillo del calabacín), ya que estos virus han sido siempre un factor limitante para cultivar calabacín al aire libre. Al pasar a cultivar en invernadero, con la instalación de mallas anti-insectos, los daños por virus transmitidos por pulgón han sido siempre algo anecdótico en estas instalaciones.

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Foto 9. Un agricultor protegiendo plántulas de calabacín en invernadero, cubriéndolas con manta térmica.

Por otro lado, el calabacín también es huésped de otros virus como algunos transmitidos por la mosca blanca B. tabaci, como el virus del amarilleo y enanismo de las cucurbitáceas, o el virus de las venas amarillas del pepino. Sin embargo, nunca se han valorado adecuadamente las pérdidas por estos virus, y quizás por esto no se han desarrollado y comercializado cultivares de calabacín resistentes a virus transmitidos por mosca blanca. Ahora, con la entrada de ToLCNDV en el sureste de España, cabe esperar que se invertirán recursos en la búsqueda de fuentes de resistencia y el desarrollo de nuevos cultivares resistentes a este begomovirus. l

Agradecimientos

Este trabajo ha sido posible gracias al proyecto de investigación de IFAPA, AVA201301.8 Horticultura Sostenible.

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