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Cultivo de frutales usando sustrato como apoyo al sistema convencional

Cultivo de frutales usando sustrato como apoyo al sistema convencional

En este artículo se presenta el sistema de cultivo sin suelo en campo abierto (Open Field Soilless System, OFSS). Se trata de un desarrollo reciente del sistema de cultivo OFH (Open field hydroponics, conocido como hidroponía en campo abierto), que incluye respecto a este, el uso de un sustrato diferente al suelo en el campo. Incluimos nuestra experiencia trabajando con esta técnica y los resultados obtenidos en varios cultivos frutales.

José S. Rubio-Asensio1, Margarita Parra1, Diego S. Intrigliolo1,2 e Isabel Abrisqueta1. 1 Departamento de riego, CEBAS-CSIC, Murcia. 2 Unidad Asociada del IVIA al CSIC Riego en la agricultura Mediterránea. IVIA, Valencia.

El reto más inmediato de la agri­cultura del siglo XXI es el au­men­to del rendimiento por unidad de superficie, mientras que se hace un uso eficiente de los recursos (agua, nu­trientes, suelo, etc.). El aumento de la eficiencia en el uso del agua (EUA) es obli­gatorio en países donde el agua es limitada y el riego compite fuer­te­mente con otras actividades econó­mi­cas y usos humanos. El aumento de la eficiencia en el uso de nutrientes (EUN) es igualmente importante para reducir las pérdidas de nutrientes que pueden ser causa de contaminación.

En arbori­cultu­ra, un gran número de investigaciones han logrado avances importantes en el aumento de la EUA; por ejemplo, en es­trategias de riego deficitario controlado y en programación del riego. Sin embargo, el aumento de la EUN en los cultivos frutales es complejo debido a la gran variación en sus pre­fe­ren­cias de nutrientes en función de su estado de desarrollo.

El sistema de cultivo con sus­trato en campo abierto (OFSS) adapta los principios del sistema OFH a la pro­ducción en suelo con sustrato. El profesor Rafael Martínez Valero (Universidad Mi­guel Hernández, Alicante) fue el primero en reunir todos los conceptos para desa­rro­llar la hidroponía en campo abierto (OFH) a principios de la década de 1990.

Los principios clave de la OFH han sido descritos por Morgan y Kadyampakemi (2012): i) reducir el tamaño de la zona ra­dicular reduciendo el volumen del suelo mojado, ii) mantener el volumen del suelo siempre cerca de la capacidad de campo, y iii) la aplicación continua de una solu­ción nutritiva equilibrada.

Para lograr es­tos principios, el diseño del sistema de rie­go, generalmente por goteo, pro­por­cio­na agua y nutrientes en una escala de tiempo corta (suministro diario), en lugar de utilizar el suelo como medio de alma­cenamiento. De esta manera libera el agua y los nutrientes necesarios para eta­­pas fisiológicas particulares. La in­clu­sión de un sustrato distinto al suelo en este sistema, donde las raíces pueden crecer y desarrollarse y obtener fá­cil­men­te agua y nutrientes, es un avance im­por­tante respecto al sistema OFH. Aquí mos­tramos los últimos avances en la in­corporación de la técnica sin suelo en la hidroponía de campo abierto para el cul­tivo de árboles frutales.

 

¿Qué es nuevo en este sistema?

El cultivo sin suelo es un método de cultivo de plantas en cualquier otro medio di­ferente al suelo. Las técnicas de cultivo sin suelo, están integradas desde hace muchos años en la producción hortícola, donde han demostrado que maximizan la eficiencia en el uso del agua y los nu­trien­tes (Urrestarazu, 2013). El sistema que describimos aquí (OFSS), utiliza técnicas sin suelo. Los sacos de sustrato se incorporan al suelo, de manera que las raíces de los árboles puedan co­lonizarlos y mantenerse así en un ambiente semi-controlado (Rubio-Asensio y col., 2018).

Para ser estrictos, este es un sistema “casi sin suelo”, ya que el suelo es el principal soporte para el árbol. No obstante, este sistema reduce la in­fluencia e interacción del suelo como me­dio para almacenar agua y nutrientes al concentrar las raíces activas en el saco. La adaptación de los sistemas sin suelo al cultivo de frutales y su éxito dependen casi exclusivamente de la proporción del sistema radicular que coloniza el sustrato con respecto a la cantidad total de raíces de los árboles. Por lo tanto, el tiempo que transcurre hasta que las raíces colonizan el sustrato es uno de los principales factores que afectan la eficiencia y el éxito de este sistema.

 

Implementación en campo. Nuestra experiencia

El uso de sacos de sustrato como apoyo al cultivo de frutales introduce la posibilidad de cambios en la disposición de los sacos de sustrato de acuerdo con la edad del árbol, el diseño de la plantación y el tipo de suelo. El tipo de sustrato, el número de sacos por árbol, el volumen del saco y su disposición en el suelo y con respecto al tronco, la inclusión de los goteros en el saco, el diseño del sistema de riego y el manejo del agua y los nu­trientes son aspectos importantes a considerar cuando se utiliza OFSS en el campo.

 

Elegir el tipo de sustrato

Foto 1. Apariencia externa del saco de sustrato en el segundo (A) y cuarto año (B) de experimentación.

La elección de los medios de cultivo, inorgánicos (perlita, lana de roca, etc.) u orgánicos (turba, fibra de coco, etc.), es importante ya que sus ca­racterísticas físicas, químicas y biológicas determinarán la gestión del agua y los nu­trientes (Urrestarazu, 2013).

Dado que los árboles frutales pueden tener en ciertos períodos una gran de­man­da de agua y nutrientes (fase rápida de crecimiento de la hoja) pero también en un momento dado una de­manda muy baja o nula (latencia), es obligatorio tener un medio con una alta capacidad de amortiguación, que pueda admitir volúmenes de agua elevados, que al mismo tiempo tenga alta aireación y que pueda mantener las raíces sanas sin alterar el estado hídrico y nutricional del árbol. Para ello, los sustratos de cultivo orgánicos son los más ade­cuados por su alta capacidad de re­tención de agua, elevada aireación y su alta capacidad de intercambio catiónico (CIC).

Una consideración importante de la utilización de substrato orgánico es su inestabilidad. Los materiales orgánicos están sujetos a tasas variables de descomposición microbiana que pueden causar cambios físicos y químicos indeseables en el medio de cultivo resultante. Los cambios físicos de los medios orgánicos pueden re­sultar en apelmazamiento dentro del saco de plástico.

Nuestra experiencia con sacos de sustrato de fibra de coco muestra que después de cuatro años en el campo hay un cambio importante en el vo­lumen de sustrato en el saco (foto 1). Este cambio físico puede llevar a una re­ducción de la capacidad de retención de aire y a una excesiva retención de agua. Por este motivo, en los casos en que el vigor de la raíz (portainjertos) es bajo, pue­de no ser una buena idea usar los sacos hasta que el sistema de raíces del árbol esté bien desarrollado, reduciendo así el tiempo que tardan las raíces en co­lonizar el sustrato.

Figura 1. Evolución de la conductividad eléctrica (CE) y del pH durante el año 2016, tanto en la solución de riego como en la solución de drenaje sin árbol.

Los cambios químicos, a medida que los microbios descomponen los compuestos de carbono en materia orgánica, consumen los nutrientes disponibles para las plantas. Nuestros resultados comparando la conductividad eléctrica (CE) y el pH de la solución de riego con los de la solución de drenaje de un saco de fibra de coco sin planta (Ru­bio-Asensio y col., 2019), muestran que hay consumo y/o transformación de nutrientes por parte del sustrato y sus microorganismos puesto que tanto la CE como el pH de la solución de drenaje disminuyeron respecto a la solución de entrada (figura 1).

Hasta hace relativamente poco tiempo, los principales factores que impulsaban la selección de los materiales usados como sustratos de cultivo se basaban en gran medida en el rendimiento y en consideraciones económicas. Hoy en día, el uso de materiales renovables y la facilidad para su eliminación o incorporación al cultivo son también factores importantes. Para ello, en términos relativos, las materias orgánicas son renovables y más fáciles de eliminar, lo que las convierte en una opción más sostenible desde el punto de vista medioambiental. En la actualidad, sólo unos pocos materiales orgánicos do­minan el cultivo sin suelo en todo el mun­do, principalmente turba, coco, madera y materiales compostados.

En los ensayos realizados por nuestro grupo de investigación ensayamos con fibra de coco, un producto de desecho de la industria del coco (Cocos nucifera), que consiste en el polvo y las fibras cortas derivadas del me­socarpio de la fruta. La fi­bra de coco proporciona un equilibrio fa­vorable de aire y agua para las raíces de las plantas, y tiene una alta capacidad de retención de agua y una alta CIC. En idénticas condiciones de riego y fertilización, árboles de mandarino plantados di­rectamente en el sustrato presentaron me­jor estado nutricional que los árboles en los que los sacos se encontraban en la superficie del suelo, lo que de­muestra la idoneidad de este sustrato para el cultivo de árboles frutales.

Figura 2. Estación de muestreo para sistemas con saco enterrado. Posición de la estación respecto al árbol (izquierda), y esquema de la estación (derecha).

Al utilizar fibra de coco, el OFSS se basa en las características específicas de este sustrato en cuanto a su capacidad de re­tención de agua y nutrientes, para lograr una alta flexibilidad en la programación del riego (Rubio y col., 2010, Rubio y col., 2011), que es un requerimiento en árboles frutales. Esto facilitará tanto la adaptación a condiciones en las que el agua para riego no está asegurada a lo largo de la temporada de crecimiento, como la adaptación a cultivos arbóreos de hoja caduca que necesitan más espaciamiento entre eventos de riego. Ade­más, como gran parte del sistema radicular está en el suelo, éste tiene dos funciones suplementarias al sustrato, y son servir como anclaje para el árbol y ser­vir de zona de amortiguación ante ne­ce­sidades de agua y nutrientes.

 

Sistema de riego y su diseño acorde con OFSS

El sistema de riego que mejor se adapta a las necesidades del OFSS es el riego por goteo. Es conveniente tener un espaciado de go­teros pequeño (20 cm) para asegurar que tanto la humedad como los nutrientes estén distribuidos de forma uniforme en el sustrato, evitando áreas donde las sales puedan concentrarse. Si se utiliza una tubería con goteros insertados, ésta debe colocarse dentro del saco y en la parte superior. Esto tiene el inconveniente de que los goteros no pueden ser revisados en busca de obstrucciones.

Figura 3. Valores del volumen y CE a la entrada y salida del saco de fibra de coco, en árboles de caqui de dos y tres años de edad. La cantidad de raíces dentro del saco se indica abajo, y corresponde al muestreo realizado en invierno de cada año indicado.

En el OFSS es necesario un control preciso del entorno radicular una vez que las raíces han colonizado el sustrato, y así mantener el contenido de agua y nutrientes y el equilibrio de nu­trientes en un nivel óptimo. En el OFSS introducimos la “estación de muestreo” para el sustrato cuando éste está colocado por debajo de la superficie del suelo (figura 2).

El objetivo es controlar la CE, el pH y la concentración de nutrientes en la solución de drenaje y compararla con la solución de riego. Según nuestra experiencia, el valor de CE es un buen indicador de la colonización del sustrato por las raíces (figura 3), mejor que la cantidad de drenaje de solución del sustrato, ya que inevitablemente hay pérdidas de so­lución de nutrientes de la estación de muestreo. Si el sustrato está en la superficie del suelo será suficiente tomar una muestra de agua con una jeringa al final del evento de riego.

 

Cuándo, dónde y cómo implementar el saco de sustrato

Responder a cuándo, dónde y cómo (nú­mero de sacos por árbol, tamaño y posición de las ventanas) incorporar los sa­cos de sustrato en la plantación de árboles frutales son decisiones importantes a las que se enfrenta el agricultor a la hora de decidir implantar el OFSS.

En nuestros ensayos, cuando los sacos han sido colocados en plantaciones jóvenes coindiendo con el inicio de la plantación, encontramos que mientras en los árboles de caqui (Rojo brillante/Lotus) los sacos fueron co­lonizados por las raíces en el primer año de la plantación, en los árboles de mandarino (Clemenrubi/Citrange carrizo) las raíces tardaron tres años en colonizar el sustrato (Parra, Rubio-Asensio y col., re­sul­tados no publicados). Sin embargo, en plantaciones adultas de nectarina (Viowhite 15/GF 677) o melocotón (Babygold 9/ GF 677) los sacos fueron colonizados inmediatamente (15-45 días) (Rubio-Asensio y col., 2018; Parra, Rubio-Asensio y col., re­sultados no publicados).

Cuando se tra­ta de árboles jóvenes, será deseable que la posición del sustrato respecto al tronco sea cerca de este para facilitar la colonización del sustrato por las raíces, mientras que en árboles adultos la posición de­seable será cerca de la tubería actual con goteros (figura 4).

Figura 4. Posición de los sacos de sustrato respecto al árbol y entrada de raíces al saco en árboles jóvenes y adultos

En cuanto a dón­de colocar el sustrato con respecto al ár­bol, comparamos la colocación del sustrato en la superficie del suelo y la colocación del sustrato enterrado a 10 cm por debajo de la superficie del suelo (figura 4 y foto 2). En la superficie del suelo, el coste de instalación del sustrato es mucho menor que bajo la superficie del suelo, donde se necesita maquinaria pesada, para abrir la zanja, y posterior colocación y tapado. Bajo la superficie del suelo también hay un daño importante en las raíces de los árboles adultos, al cavar el suelo donde se colocarán los sacos.

Las pérdidas de agua por evaporación son menores cuando el sustrato está bajo la superficie del suelo, sin embargo, incluso cuando el sus­trato está en la superficie del suelo, los sacos de plástico evitan las pérdidas de agua por evaporación. Por el contrario, la mayor temperatura diurna en el am­biente de las raíces cuando el sustrato está en la superficie del suelo puede au­mentar la absorción de nutrientes (Tindall y col., 1990). Para responder a cómo im­plementar el sistema, acerca del número y tamaño de los sacos por árbol, debemos llegar a un equilibrio entre el volumen total de sustrato por árbol y el gasto de inversión. A mayor volumen de sustrato por árbol mayor será el beneficio del sis­tema, pero mayor será la inversión eco­nómica.

Finalmente, queda por decidir dónde realizar las ventanas en el sustrato y su tamaño, así como las aberturas de drenaje (figura 4). Esta decisión es im­portante porque se trata de perforar el plástico y dejar entrar las raíces o dejar salir el drenaje. Cuanto mayor sea la su­perficie que eliminamos del plástico, más posibilidades tendrán las raíces de acceder al sustrato, pero menos control tendremos sobre el agua y nutrientes que se incorporan al sustrato por fertirrigación.

 

Manejo del agua y los nutrientes

La combinación de técnicas de cultivo sin suelo con las técnicas OFH es un paso na­tural para mejorar la eficiencia de agua y nutrientes en los cultivos frutales. Se tra­taría entonces de usar el fertirriego por goteo para mantener constante en el sustrato un contenido de solución que satisfaga la demanda de los árboles de agua y nutrientes. Al incorporar un sustrato diferente al suelo, confinado en un saco de plástico y con fertirriego por goteo, al sistema de cultivo convencional o al OFH, el nuevo sistema resultante (OFSS) reduce las pérdidas e ineficiencias debidas a la evaporación.

Por lo tanto, es importante tener en cuenta en la planificación de las dosis de riego que este nuevo sistema re­duce la evaporación. En nectarinos con riego deficitario (65% de ETc), el uso de sustrato en la superficie del suelo (80 l de sustrato de coco por árbol) aumenta el número de frutos por árbol, demostrando que el sustrato incrementa la eficiencia en el uso del agua, especialmente en con­diciones de riego deficitario (Rubio-Asensio y col., 2018).

Foto 2. Posición del saco de fibra de coco en árboles de melocotonero adultos con el sustrato sobre el suelo, mostrando las ventanas inferiores (A) y con el sustrato enterrado, mostrando las ventanas laterales (B).

La frecuencia de los eventos de riego es otro factor importante. A través de la frecuencia de riego, el sistema debe mantener un ambiente favorable en el saco de sustrato en cuanto al agua disponible, nutrientes disponibles, pH y CE. También, al utilizar la fertirrigación será más fácil satisfacer la de­manda de nutrientes de los árboles frutales en etapas puntuales de crecimiento o de desarrollo.

En horticultura, varios estudios han documentado la ventaja de usar concentraciones más bajas que el estándar. Rouphael y col (2008) demostraron que, con unas condiciones de manejo del riego adecuadas, la concentración de la solución nutritiva puede reducirse en un 50% sin efecto adverso sobre la biomasa y los parámetros de calidad en gerbera. De manera similar, en plantas de pimiento regadas ocho veces al día y con una solución nutritiva diluida a la mitad, el rendimiento no se ve mermado respecto a las plantas regadas con una solución nu­tritiva concentrada (Rubio y col., 2011). Por tanto, una combinación de baja concentración de nutrientes con alta frecuencia y baja duración de los eventos de rie­go, puede ser lo deseable cuando se im­plementa el sistema OFSS.

En condiciones de agua de riego y nu­trien­tes sin restricción, hemos estudiado el papel del sistema OFSS durante cuatro temporadas en un cultivo de melocotoneros de seis años (foto 2) y dos plantaciones jóvenes de caqui y mandarina (Parra, Ru­bio-Asensio y col., resultados no publicados). Comparamos árboles sin sustrato (árboles control) y árboles con sustrato en la superficie del suelo o bajo la superficie del suelo (árboles con sustrato). En todos los cultivos se aplicó agua y nutrientes por goteo, para llegar al 100% de evapotranspiración del cultivo (ETc) y el 100% de los requerimientos de N, P2O5 y K2O. Tanto en los árboles control como en los árboles con sustrato, la dosis diaria de agua y la dosis de fertilizante fueron iguales durante los cuatro años de estudio. La frecuencia de riego, en cambio, fue ma­yor para los árboles con sustrato (osciló entre 2 y 4 eventos por día).

Foto 3. Raíces de caqui muestreadas en saco de fibra de coco a los cuatro años de iniciarse el experimento.

Los resultados de la utilización de sustrato en los di­ferentes cultivos frutales mostraron que; i) las raíces de los árboles de caqui colonizaron el sustrato (en superficie y bajo su­perficie) en el primer año, con altas cantidades de raíces en el cuarto año (foto 3), ii) los árboles de caqui aumentaron el peso medio de los frutos, el rendimiento comercial y el crecimiento de los árboles (cuadro I); iii) en mandarinos, se retrasó tres años la colonización radicular del sus­trato enterrado, y no se colonizó el sustrato en la superficie del suelo, iv) en mandarinos, después del segundo año aumentó el crecimiento del árbol y el vo­lumen de la copa del árbol, y finalmente, iv) las raíces adultas del melocotón colonizaron el sustrato inmediatamente (días) y aumentó el peso medio del fruto (cuadro I). Estas evidencias apoyan nuestro argumento de que el sustrato incorporado al suelo, contribuirá a aumentar la eficiencia en el uso de agua y nutrientes en un rango amplio de cultivos frutales.

Cuadro I. Rendimiento y peso medio de la fruta en lso diferentes ensayos con diferentes árboles frutales.

En condiciones de agua de riego y nu­trien­tes con restricción, y en nectarinos de cinco años de edad, los resultados del OFSS demostraron que la colonización del sustrato por el sistema radicular, los contenidos de agua en el sustrato y los valores del potencial hídrico del tronco al mediodía, fueron mejorados cuando se usó sustrato de fibra de coco sobre la su­perficie del suelo (Rubio-Asensio y col., 2018). En estas condiciones, la presencia del sustrato aumentó el número de frutos por árbol y el rendimiento de los frutos (cuadro I).

La hidroponía de campo abier­to (OFH) depende del suministro constante de agua y nutrientes a las raíces del árbol sin la interferencia del suelo como reservorio de agua y nu­trientes (Morgan y Kadyampakemi, 2012). Esto puede ser un riesgo en períodos y lugares donde el agua no es un recurso seguro. Por estas razones, así como el OFH es adecuado para árboles perennes, el sistema OFSS podría ser más adecuado para árboles caducifolios que experimentan largos períodos sin suministro de riego.

 

Ventajas del sistema OFSS

Entre las principales ventajas de esta técnica, se encuentran:

  • Mayor eficiencia en el uso combinado de agua y nutrientes. Una vez que el sistema de raíces ha colonizado el sustrato, la aplicación conjunta de agua y nutrientes en el espacio confinado del saco hace más eficiente el uso de agua y nutrientes por parte de los árboles.
  • Cultivo en suelos inadecuados. El uso de sustrato permite mejorar las condiciones de cultivo en suelos que por su baja fertilidad, salinidad o condiciones sódicas, son inadecuados para determinados cultivos arbóreos. Ade­más, en suelos con alta variabilidad en fertilidad, el sustrato estandarizará el medio donde las raíces se desarrollan, lo que tendrá un impacto positivo en el rendimiento y calidad de fruta.
  • Sustrato respetuoso con el medio ambiente. En comparación con otros sustratos, como la lana de roca o la perlita, la fibra de coco es biodegradable y respetuosa con el medio ambiente.
  • Adecuado para diversas técnicas de ahorro de agua. Mediante el uso de dos líneas con sustrato por árbol, se po­dría adaptar el sistema OFSS para incluir el secado parcial de la zona ra­dicular (PRD), con el fin de aumentar la EUA sin que ello afecte negativamente a la calidad, el rendimiento o el ca­libre de los frutos (Yang y col., 2011).

 

Desventajas del sistema OFSS

Por otro lado, este sistema presenta las siguientes desventajas:

  • Alta inversión inicial. Estos sistemas implican una mayor inversión de capital inicial para el productor. Se debe considerar el coste del sustrato, la implantación del sustrato en el campo y la implantación del sistema de riego con el sustrato. Incluso si el saco de sustrato está en la superficie del sue­lo, la tierra debajo del saco debe ser desprovista de piedras y nivelada para asegurar un contacto adecuado entre la fibra de coco y la superficie del suelo.
  • Personal cualificado. El personal a cargo del cultivo debe estar capacitado para mantener las condiciones del sustrato óptimas para el crecimiento de las raíces. Esto implica controles periódicos de la CE, pH y la estabilidad del sustrato. La alta capacidad de intercambio catiónico de la fibra de coco podría dar lugar a altas concentraciones de cationes tóxicos como el Na+, lo que podría ser un problema incluso cuando la concentración de Na+ en el agua de riego es baja (Ru­bio y col., 2011). Para evitar esto, se requiere una fracción de lixiviación para reducir la concentración de sal en el sustrato.
  • Mantener la interfaz suelo-sustrato. Los sacos de sustrato en superficie no deben moverse para evitar interrumpir la interfaz entre el suelo y el sustrato y permitir que las raíces colonicen el sustrato.
  • Los goteros no se pueden revisar. Los emisores de goteo en línea dentro del saco no pueden ser revisados para detectar obstrucciones, por lo que es imperativo el uso soluciones ácidas periódicas para limpiar las tu­be­rías y evitar la obstrucción de los emisores de goteo en la medida de lo posible, y el uso de contadores volumétricos para registrar pérdidas de caudales.
  • Manejo de hierba adventicia. El uso de los sacos de sustrato es adecuado cuando se permite el uso de herbicidas para mantener la hierba controlada, de lo contrario, las raíces de éstas podrían colonizar el sustrato e incluso algunas hierbas como Cyperus rotundus, podrían perforar el saco.
  • Estabilidad del plástico. La estabilidad del plástico del saco puede ser otra desventaja, pero en nuestras condiciones esto no ha sido un problema al me­nos al cuarto año después de colocar los sacos en el campo. En los árboles adultos, durante los meses de mayor exposición al sol (primavera y verano), los sacos estaban parcialmente protegidos por la sombra proporcionada por los árboles.
  • Estabilidad del sustrato. La estabilidad del sustrato, al ser un sustrato orgánico y, por lo tanto, químicamente activo, requiere una estrecha vigilancia, especialmente en lo que respecta a los cambios en el pH (Abad y col., 2004) y la capacidad de retención de agua. En nuestras condiciones mediterráneas, el sustrato comenzó a perder volumen en el tercer año después de colocar los sacos en el campo.

 

Conclusiones y futuros pasos

Los cultivos frutales siguen una tendencia de expansión debido principalmente a su importancia en la dieta humana. Los re­sul­tados de la implementación del sistema OFSS a escala de campo abierto muestran que las técnicas de cultivo con sustrato que complemente al cultivo en suelo convencional y que tomen ventaja del manejo de los sistemas OFH, pueden aplicarse con éxito en árboles frutales, pues aumentan la eficiencia en el uso de agua y fertilizantes.

Los sacos de fibra de coco han demostrado adaptarse bien a diversas estrategias de fertirrigación, y su uso en el campo sería el paso siguiente a las técnicas avanzadas de producción, tan­to en árboles caducifolios como en ár­bo­les perennes. El hecho de que el agua y los nutrientes sean suministrados dentro del saco, donde hay una buena proporción de raíces, ayudará a modificar la fisiología del árbol para maximizar el rendimiento y la calidad de la fruta.

Esta in­vestigación también deja muchas preguntas abiertas que deberán ser abordadas antes de que el sistema pueda ser implementado a escala comercial de cultivos al aire libre:

  • cómo las diferentes especies de árboles frutales y las diferentes edades de los árboles y el posicionamiento del sustrato respecto al tronco, afectarán a la colonización del sustrato por el sistema radicular.
  • cómo debemos manejar el fertirriego en este sistema para ajustar la aplicación de nutrientes con la demanda de nutrientes de las plantas.
  • cómo adaptar los protocolos de fertirrigación para atraer raíces al sustrato y mantenerlas en buenas condiciones.
  • cómo este sistema influye en la calidad de la fruta, por ejemplo, con un manejo adecuado de la concentración de sal de la solución nu­tritiva.
  • cómo se comportarán sustratos distintos a la fibra de coco y con plásticos biodegradables.
  • cómo funcionará este sistema en condiciones de escasez de agua y nutrientes.
  • cómo planificar la implantación del sustrato en el tiempo y el espacio, para que a pesar del tiempo de vida útil del sustrato (3-4 años) siempre haya raíces en el sustrato en plantaciones de árboles que duren varios años en el campo.

Acompañando a estos estudios será necesario realizar valoraciones sobre coste-beneficio del sistema para co­nocer su viabilidad económica en condiciones reales y diversas con que el fruticultor puede encontrarse.