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La Corona apuesta por mejorar la conservación de su cebolla con DOP

La Corona apuesta por mejorar la conservación de su cebolla con DOP

Cada año se cultivan en Aragón unas 700 hectáreas de cebolla. Una parte importante de esta superficie –150 hectáreas– está dedicada a la variedad autóctona aragonesa Cebolla Fuentes de Ebro con Denominación de Origen Protegida (DOP). De estas, 30 hectáreas son propiedad de Finca La Corona, una empresa familiar ubicada en Fuentes de Ebro (Zaragoza), que se ha convertido en la mayor productora de esta variedad con 1,5 millones de kg.

Elena Martín. Redacción.

La dedicación a la agricultura de La Corona se remonta a más de tres generaciones centradas en el cultivo de cereal, maíz y alfalfa. Sin embargo, es en la última, con la incorporación al negocio familiar de los hermanos Jesús y Rafael Berdusán Sánchez, en el año 1995, cuando la compañía se especializa en cultivos hortícolas y empieza la comercialización de las cebollas tal y como hoy se conocen.

Aprovechando la coyuntura del proyecto final de carrera, ya trabajando en La Corona, Jesús Berdusán, ingeniero técnico agrícola y actual gerente de la empresa, se encargó de elaborar un plan de transformación de la finca en el que se incluía, aparte de un cambio de cultivo (de cereal, maíz y alfalfa a cebollas, tomates y alcachofas), la sustitución del riego por aspersión a riego por goteo. Según explica el agricultor, en la actualidad, ellos aportan alrededor de 5.000 m3 al año (desde febrero hasta agosto), y destaca que, según datos de años anteriores, han notado un pequeño ahorro en recursos hídricos. Toda esta transformación tuvo el objetivo principal de aumentar la rentabilidad de la explotación.

Su filosofía de empresa se ha basado siempre en el cultivo de los mejores productos y en alcanzar la mayor satisfacción de sus clientes, según destaca el agricultor. Con esta idea, el negocio familiar que se inició en un principio con todo tipo de variedades de cebollas se ha especializado en la variedad dulce de Cebolla Fuentes de Ebro con DOP. En este momento es la principal producción de la empresa, comercializándose algo más de la mitad de la producción media (ya que casi un 30-40% son mermas).

 

Un fruto delicado y tierno

“Cuando nos incorporamos mi hermano y yo a La Corona hicimos muchos cambios. Gracias a la experiencia transmitida y a nuestros conocimientos técnicos, nos dimos cuenta de que mucha gente no conocía las cualidades ni las características que diferencian a este producto”, explica el ingeniero técnico, que además es el actual vicepresidente del Consejo Regulador de la DOP Cebolla Fuentes de Ebro.

Esta variedad se caracteriza por su sabor ligeramente dulce y escaso picor, dejando un gusto agradable en la boca, por lo que se consume principalmente en fresco. Son de color blanco paja, siendo blanco verdoso en las tempranas y blancas en las capas internas. Junto a estas cualidades, están las condiciones climáticas de la zona del Valle del Ebro que favorecen a este cultivo. Con inviernos fríos y veranos muy cálidos, es un territorio con baja pluviometría y concentrada en pocos meses. “Los años secos son beneficiosos para la cebolla porque evita la aparición de hongos”, destaca el agricultor. Otra de las ventajas es que al ser una zona con bastante viento, las enfermedades también son menores.

Asimismo, aunque es un territorio muy limpio, las plagas y enfermedades más importantes de este cultivo son, según confirma el ingeniero, el mildiu (Peronospora destructor), un hongo que se desarrolla sobre todo en los años más húmedos y que puede hacer mermar bastante la producción; la botritis de la hoja (Botrytis squamosa), este hongo se encuentra en todos los lugares donde éstas se cultivan y puede provocar también la podredumbre del cuello; moho negro (Aspergillus niger), al igual que ocurre con Penicilium, Aspergillus es sobre todo un problema que se manifiesta durante el almacenamiento y el transporte. Por otro lado, un problema importante con el que se encuentran la mayoría de agricultores y, en ese caso, Jesús lo subraya, es la invasión de las malas hierbas, ya que son muy difíciles de erradicar y además se complica porque cada vez hay menos materias activas para ello.

En La Corona, esta cebolla se siembra desde noviembre hasta marzo, en trasplantes desde enero hasta finales de marzo-principios de abril, y la recolección desde el mes de julio hasta septiembre. Tan delicado es este fruto que la empresa recolecta las cebollas de forma manual para evitar su deterioro y así mantener la calidad del producto final. Mientras, para los procesos de siembra o trasplante y los tratamientos de fitosanitarios, utilizan maquinaria adaptada.

 

Ganas de aumentar la conservación

Hasta 2018, en La Corona han trabajado exclusivamente con cebolla de DOP, pero, según explica el ingeniero técnico, debido a la cada vez más alta demanda del mercado de diferentes productos, a partir de este año están apostando también por otras variedades de cebolla con el objetivo de estar en el lineal durante más meses. “Este año estamos dando el servicio de suministrar al consumidor final otras cebollas en los periodos en los que no hay de DOP”, apunta el ingeniero técnico. Y es que el inconveniente de esta variedad es su escasa aptitud para la conservación, que hace que se trate de un producto de consumo estacional.

Ante esto, Jesús indica que “estamos inmersos en líneas de investigación sobre la conservación de la Cebolla de Fuentes, con el objetivo de conseguir la ampliación de la fecha de conservación en el mercado”, y añade que también trabajan en otras líneas para adelantar las recolecciones. En cualquier caso, el ingeniero ha explicado que es muy complicado alargar la vida del producto mucho más tiempo porque la cebolla es un producto muy perecedero, y destaca el avance que se ha hecho en estos últimos años.

“Dejando atrás el proceso de conservación de las cebollas que secaban encima de cañizos hace más de 50 años, la nueva línea de conservación por la que hemos apostando incluye cámaras frigoríficas y, además, un sistema de ventilación, donde a la vez que se conservan en frío estamos sometiéndolas a un proceso de ventilación forzada”, afirma Jesús.

Además, para aumentar la sanidad del cultivo y una producción óptima, se va introduciendo el riego por goteo a la vez que se realiza la siembra y la distancia entre plantas se mantiene también constante gracias a la utilización de un GPS. De esta manera se consigue un mejor aprovechamiento de los recursos y de los inputs asociados a este cultivo. En cuanto al abonado, se realiza siempre por fertirrigación, adaptando las unidades fertilizantes al momento del ciclo en el que se encuentre el cultivo.

 

Cebolla Fuentes de Ebro con DOP en el mercado

Las cebollas con DOP de La Corona se pueden encontrar en formatos que van desde los 350 g hasta 1 kg (especial para asar) y en cajas de 5, 7, 9 y 10 kg. Además en temporada de recolección también disponen de la cebolla temprana servida en manojos (cebolleta), que se puede encontrar en los lineales desde el mes de junio al mes de agosto; y la cebolla terminada/seca desde julio hasta diciembre, “alguna vez hemos llegado hasta febrero pero depende de las condiciones en las que el producto se ha recolectado, conservado y de los rendimientos de la recolección, además del ritmo de venta”, explica Jesús.

Los envases con Cebolla Fuentes de Ebro deben de contener la etiqueta con el logotipo de la Denominación de Origen Protegida expedida por el Consejo Regulador, que es la que garantiza que se está consumiendo la auténtica Cebolla Fuentes de Ebro. “Casi todo el producto que estamos comercializando se está vendiendo en formato de cajas de madera. El 100% de nuestro producto es nacional, siendo los puntos principales de venta Cataluña, Aragón, Navarra, País Vasco, Madrid y Andalucía (en este orden, la mitad de nuestra producción se vende en Cataluña)”, expone Jesús.

Uno de los objetivos que se han planteado es acercar este producto a la gastronomía, es decir, para cocinar, ya que siempre ha estado más dedicado a la venta en fresco. Pero, el objetivo principal de La Corona es ampliar su ámbito geográfico. “Con nuestra cebolla hay posibilidad de llegar a todos los sitios, tanto a nivel nacional como internacional, pero nuestro inconveniente es que tenemos que explicar la diferencia que existe entre este producto y uno convencional, y justificar además su precio. Hay mercados en otros países en los que sí tiene muy buena acogida, como el francés, el italiano, pero si lo traducimos en porcentaje es una cantidad muy pequeña. Este es uno de nuestro retos”, declara el ingeniero.

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